Cuando pensamos en educación, debemos tener cuidado de considerar este aspecto de la vida en toda su amplitud. La educación debe contemplar los aspectos científicos, literarios, gramaticales, conductales, higienicos, espirituales, sociales y ambientales, además de otros. Para que haya una buena educación, son necesarios buenos libros y buenos maestros.Tampoco se debe dejar de lado los buenos métodos.
Dentro de los compendios empleados en la educación, la Biblia y la Naturaleza son, incuestionablemente, los mejores. Las primeras lecciones enseñadas a los hijos, aun antes de ir a la escuela, deberian ser extraídas de la Biblia y la naturaleza,al aire libre.
Madres dejad a los pequeñuelos jugar al aire libre; dejadlos escuchar los cantos de las aves, y aprender el amor de Dios según se expresa en sus hermosas obras. Enseñadles lecciones sencillas del libro de la naturaleza y de las cosas que los rodean; y a medida que sus mentes se expandan podrán añadir las lecciones de los libros, y grabarse firmemente en su memoria.( II Seminario de Enriquecimiento Espiritual, pág. 100)
Una segura fuente de instrucción.
La naturaleza ha de ser nuestro gran libro de texto después de la Biblia (Testimonies, tomo 6, pág. 185).
Para el niñito que aún no es capaz de aprender lo que se enseña por medio de la página impresa o de ser iniciado en la rutina del aula, la naturaleza presenta una fuente infalible de instrucción y deleite. El corazón que aún no ha sido endurecido por el contacto con el mal, es perspicaz para reconocer la Presencia que penetra todas las cosas creadas. El oído que no ha sido entorpecido por el vocerío del mundo, está atento a la Voz que habla por medio de las expresiones de la naturaleza. Y para los de más edad, que necesitan continuamente los silenciosos recordativos de lo espiritual y lo eterno, la enseñanza de la naturaleza no dejará de ser una fuente de placer e instrucción (La Educación, pág. 96).
Utilizada como libro de texto en el Edén.
Todo el mundo natural está destinado a ser intérprete de las cosas de Dios. Para Adán y Eva en su hogar del Edén, la naturaleza estaba llena del conocimiento de Dios, rebosante de la instrucción Divina. Para sus oídos atentos, hacía repercutir la voz de la sabiduría. La sabiduría hablaba al ojo y era recibida en el corazón; porque ellos comulgaban con Dios en sus obras creadas (Consejos para los Maestros, págs. 143, 144).
El libro de la naturaleza, al desplegar ante ellos sus lecciones vivas, les proporcionaba una fuente inagotable de instrucción y deleite. El nombre de Dios estaba escrito en cada hoja del bosque y en cada piedra de las montañas, en toda estrella brillante, en el mar, el cielo y la tierra. Los moradores del Edén trataban con la creación animada e inanimada; con las hojas, las flores, y los árboles, con toda criatura viviente, desde el leviatán de las aguas, hasta el átomo en el rayo del sol, y aprendían de ellos los secretos de su vida. La gloria de Dios en los cielos, los mundos innumerables con sus movimientos prefijados, "los equilibrios de las nubes" (Job 37: 16), los misterios de la luz y del sonido, del día y de la noche, todos eran temas de estudio para los alumnos de la primera escuela de la tierra (La Educación, pág. 18).
FUENTE:
CONDUCCION DEL NIÑO
E.WHITE.
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CDG Florida Oeste, Buenos Aires,
Argentina
Teléfono (011) 4760-2426,
Fax (011) 4760-0416.CANTICOS DE ALABANZA
1.-TIERRA BENDITA Y DIVINA
2.-HE DECIDIDO SEGUIR A CRISTO
3.-POR TU GRACIA Y AMOR
4.-VENGO A TI JESUS
5.-QUE SERIA DE MI
6.-JESUS MI CAPITAN
7.-POR LA VIA DOLOROSA

