jueves, 24 de septiembre de 2009

RAMSAR: Los Humedales como depósitos, fuentes y sumideros de Gases de Efecto Invernadero

Los humedales cubren del 8 al 10% de la superficie terrestre del mundo (dependiendo de cómo se definan) y continen entre el 10 y el 20% del carbono terrestre del mundo. Desempeñan pues una función importante en el ciclo global del carbono (Sahagian y Melack, 1998; IPCC, 1996). Cuando se incluyen los humedales costeros y las turberas, los humedales representan el mayor componente de la acumulación de carbono terrestre (Dixon y Krankina, 1995). Se estima que el carbono acumulado en los humedales se eleva a un total de 230 gigatoneladas (Gt) sobre un total de unas 1,943 Gt. Se calcula que los depósitos de turba contienen un total de 541 Gt de carbono (Immirizi y Maltby, 1992).
Mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero
La mitigación en el contexto del cambio climático puede definirse como una estrategia deliberada de gestión para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de sus fuentes y aumentar la extensión y el funcionamiento de los sumideros y depósitos de los mismos. Los humedales almacenan grandes cantidades de carbono y cuando estos humedales se destruyen o degradan se liberan grandes cantidades de CO2 y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera. Por tanto, conservar humedales es una forma viable de mantener los depósitos de carbono existentes y evitar emisiones de CO2 y otros gases.
En la actualidad los humedales contienen aproximadamente un 10% de todo el carbono almacenado en el mundo (IPCC, 1996). Los humedales corren peligro continuo de degradación debido a la construcción de obras de infrastructura y a su conversión en tierras agrícolas y para otros usos, lo que hace que la conservación de los humedales sea una estrategia potencialmente importante para evitar aumentos de las emisiones de gases de efecto invernadero. La conservación de los humedales y su uso sostenible como hábitat naturales comprende estrategias de gestión que previenen la destrucción, degradación, fragmentación y contaminación de estos ecosistemas. Estas estrategias pueden abarcar múltiples actividades relacionadas con la explotación innovadora de recursos naturales, la legislación, la fiscalización, las medidas que sirven de incentivos, la evaluación del impacto, la creación de capacidad y la concienciación.
Otra estrategia de mitigación es la restauración de humedales degradados y la creación de ecosistemas de humedales artificiales. La restauración y la creación pueden compensar en algún grado la pérdida de funciones de los humedales naturales, como el almacenamiento de aguas de crecida y el mantenimiento de la calidad del agua (Kusler y Kentulla, 1990) y ofrecen posibilidades de almacenar carbono.
Conclusión
Los humedales son ecosistemas críticamente importantes que reportan beneficios sociales, económicos y ambientales apreciables. Es muy posible que el cambio climático tenga un fuerte impacto en ellos y ponga en peligro su capacidad de reportar estos beneficios. El aumento del nivel del mar, el descoloramiento de los corales, los cambios hidrológicos y de la temperatura de los cuerpos de agua provocarán una reducción de los bienes y servicios suministrados por estos humedales. Además, los esfuerzos para responder al cambio climático podrían tener efectos no menos negativos y compuestos en los ecosistemas de agua dulce y de las zonas costeras.
Es improbable que las metas de la conservación y el uso racional de los humedales se alcancen si no se tiene en cuenta el cambio climático. Existe una gran necesidad de información sobre las consecuencias del cambio climático en tipos de específicos de humedales y cuencas hidrográficas a fin de que los administradores de recursos hídricos y humedales puedan integrar los cambios climáticos en sus esfuerzos de planificación y gestión. Con todo, casi todo el mundo es consciente de que la eliminación de las actuales presiones sobre los humedales y el mejoramiento de su capacidad de recuperación y adaptación es el método más eficaz de hacer frente a los efectos adversos del cambio climático.
Los humedales desempeñan una función importante en el ciclo global del carbono y almacenan cantidades apreciables de carbono. Cuando los humedales se dañan, emiten grandes cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. La conservación, el mantenimiento y la rehabilitación de ecosistemas de humedales pueden ser elementos viables de una estrategia general de mitigación del cambio climático. No obstante, se necesita más información sobre tipos específicos de humedales y su función en la regulación del clima mundial y local para facilitar los esfuerzos de conservación y uso racional de los ecosistemas de humedales.
FUENTE:
LA CONVENCION SOBRE LOS HUMEDALES
RAMSAR
Oficina de la Convención de Ramsar,
Rue Mauverney 28, CH-1196
Gland, Suiza
(Tel: +41 22 999 0170 +41 22 999 0170 ,
Fax: +41 22 999 0169).

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