February 3, 2010
Más de dos semanas después del terremoto, las agencias asistenciales están luchando contra los caminos bloqueados y la falta de una organización centralizada mientras procuran distribuir alimentos y agua potable a los haitianos de los alrededores de la capital de Port-au-Prince, dijeron los trabajadores.
Tareas que en circunstancias normales llevan unas horas pueden llevar días, dijo Dan Weber, camarógrafo que trabaja con la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA).
"Cuando encontramos donde están los suministros en el aeropuerto, tenemos que ver cómo transportarlos y entonces hacer los arreglos de seguridad", dijo Weber. "Eso significa que se necesita tener tropas de las Naciones Unidas para proteger los camiones cargados de suministros".
Los suministros médicos del Florida Hospital y de Harvest International llegaron a Haití el jueves pasado por la mañana, dijo Weber, pero los obreros de ADRA no pudieron entregarlos en el hospital antes del domingo por la noche.
"La mitad de las calles están bloqueadas", dijo Weber. "Hay que conocer las rutas; teníamos mapas de las calles bloqueadas. Pero uno conduce y entonces se encuentra con cientos de personas que están viviendo en la calle en tiendas".
Weber añadió que si bien la cantidad de ayuda enviada a Haití puede resultar beneficiosa, existen efectos secundarios inevitables.
"Logísticamente, es una pesadilla. Hay tantos grupos que tratan de venir y ayudar, que es maravilloso, pero en este momento, la coordinación unificada es sumamente difícil", dijo.
A pesar de los obstáculos, ADRA distribuyó 45 toneladas de arroz, frijoles y otros alimentos a más de quince mil desplazados que aún viven en el campus de la Universidad Adventista de Haití, informó la agencia. La distribución, que se llevó a cabo el lunes, fue la última de varios proyectos que contaron con la asistencia de ADRA.
ADRA y la organización Global Medic entrenaron también a veinte haitianos con motocicletas para que coloquen sistemas de filtración móvil en zonas que no tienen acceso al agua potable.
Los conductores viajan por la ciudad, bombean agua potable y distribuyen tabletas de purificación. Por su tiempo, los conductores reciben alimentos, un pequeño salario y reintegros por el combustible utilizado.
Los trabajadores de ADRA en Haití dicen que esperan pronto tener un total de treinta conductores.
El número de muertos entre los feligreses adventistas llega en la actualidad a seiscientos, informaron los líderes. La mitad de los 115 templos afectados están perdidas, y unos 25.000 adventistas han perdido sus hogares. Las oficinas de la iglesia local y las residencias estudiantiles de la universidad también han sufrido daños considerables.
Si desea más información, visite adra.org.
Más de dos semanas después del terremoto, las agencias asistenciales están luchando contra los caminos bloqueados y la falta de una organización centralizada mientras procuran distribuir alimentos y agua potable a los haitianos de los alrededores de la capital de Port-au-Prince, dijeron los trabajadores.
Tareas que en circunstancias normales llevan unas horas pueden llevar días, dijo Dan Weber, camarógrafo que trabaja con la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA).
"Cuando encontramos donde están los suministros en el aeropuerto, tenemos que ver cómo transportarlos y entonces hacer los arreglos de seguridad", dijo Weber. "Eso significa que se necesita tener tropas de las Naciones Unidas para proteger los camiones cargados de suministros".
Los suministros médicos del Florida Hospital y de Harvest International llegaron a Haití el jueves pasado por la mañana, dijo Weber, pero los obreros de ADRA no pudieron entregarlos en el hospital antes del domingo por la noche.
"La mitad de las calles están bloqueadas", dijo Weber. "Hay que conocer las rutas; teníamos mapas de las calles bloqueadas. Pero uno conduce y entonces se encuentra con cientos de personas que están viviendo en la calle en tiendas".
Weber añadió que si bien la cantidad de ayuda enviada a Haití puede resultar beneficiosa, existen efectos secundarios inevitables.
"Logísticamente, es una pesadilla. Hay tantos grupos que tratan de venir y ayudar, que es maravilloso, pero en este momento, la coordinación unificada es sumamente difícil", dijo.
A pesar de los obstáculos, ADRA distribuyó 45 toneladas de arroz, frijoles y otros alimentos a más de quince mil desplazados que aún viven en el campus de la Universidad Adventista de Haití, informó la agencia. La distribución, que se llevó a cabo el lunes, fue la última de varios proyectos que contaron con la asistencia de ADRA.
ADRA y la organización Global Medic entrenaron también a veinte haitianos con motocicletas para que coloquen sistemas de filtración móvil en zonas que no tienen acceso al agua potable.
Los conductores viajan por la ciudad, bombean agua potable y distribuyen tabletas de purificación. Por su tiempo, los conductores reciben alimentos, un pequeño salario y reintegros por el combustible utilizado.
Los trabajadores de ADRA en Haití dicen que esperan pronto tener un total de treinta conductores.
El número de muertos entre los feligreses adventistas llega en la actualidad a seiscientos, informaron los líderes. La mitad de los 115 templos afectados están perdidas, y unos 25.000 adventistas han perdido sus hogares. Las oficinas de la iglesia local y las residencias estudiantiles de la universidad también han sufrido daños considerables.
Si desea más información, visite adra.org.
FUENTE:
Silver Spring,
Maryland, United States
Megan Brauner/ANN
ANN World News Bulletin is a review of news and information issued by the Communication department from the Seventh-day Adventist Church World Headquarters and released as part of the service of Adventist News Network. It is made available primarily to religious news editors. Our news includes dispatches from the church's international offices and the world headquarters.