sábado, 18 de diciembre de 2010

IASD - MEDITACIONES MATINALES: HIJOS DE DOS MUNDOS - ELOY WADE - 17 de Diciembre 2010

Nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder (Romanos 6:6).
CUANDO ACEPTAMOS A CRISTO como nuestro Señor, llegamos a ser parte de su familia. Renunciamos a la familia de Adán para pertenecer a la nueva de Cristo. Pero cambiar de familia tiene serias implicaciones.
El apóstol Pablo lo dice con mucha claridad: «De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos. No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia» (Rom. 6: 11-13).
Las personas que se cambian a la familia de Cristo deben vivir en armonía con las normas que la gobiernan. No es posible que sigamos viviendo como cuando pertenecíamos a la familia de Adán. El apóstol dice que necesitamos morir al pecado; que no debemos permitir que el pecado reine en nuestro cuerpo; no ofrecer nuestros miembros para hacer el mal; y no debemos permitir que el pecado nos domine. La razón es muy sencilla: cuando Cristo murió, morimos con él al pecado, y resucitamos con él a una vida nueva (Rom. 6:6).
Sin embargo, debemos aceptar una sobria realidad: Tenemos que luchar con los reclamos de nuestra antigua familia. Todavía estamos vinculados físicamente con ella. Heredamos de Adán una naturaleza corrupta. Nuestras inclinaciones todavía son influidas por la herencia de Adán (Rom.7: 21-24). Este es el viejo hombre con el que tenemos que luchar. Mientras vivamos en este mundo, nunca estaremos exentos de inclinaciones malas y tentaciones. Pero debemos recordar que pertenecemos a una nueva familia, y que en Cristo hay poder para resistir y vencer el mal. En él somos más que vencedores.
FUENTE:
IASD - ACES
EL MANTO DE SU JUSTICIA
ELOY WADE