sábado, 4 de diciembre de 2010

IASD - MEDITACIONES MATINALES: SOMOS REDIMIDOS - 02 de Diciembre - ELOY WADE

En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia que Dios nos dio (Efesios 1: 7, 8).
OTRA DE LAS BENDICIONES MARAVILLOSAS que se disfrutan en Cristo es la redención. El término redención, o su correspondiente verbo redimir, es casi exclusivamente usado en la vida moderna en un sentido teológico. La palabra redención no la oímos en la televisión, ni la escuchamos en la radio, ni la leemos en los periódicos. Preferimos las palabras rescate y rescatar.Sin embargo, en tiempos del apóstol Pablo era una palabra bastante común. Se usaba cuando alguien quería rescatar algo empeñado, redimir a un esclavo, rescatar a un prisionero de guerra o a un secuestrado. El sentido de la palabra recaía en un tercero, es decir, que siempre era el otro el que podía redimir. Nunca uno podía redimirse a sí mismo. Tenia que ser por alguien. Alguien tenía que pagar el rescate. Esta es la idea que el apóstol quiere transmitir cuando usa este término.
Estábamos en una condición tan deplorable, que no podíamos ayudarnos a nosotros mismos. Pero gracias a Dios que Cristo vino a redimirnos de nuestra triste condición. En él tenemos redención. La Escritura dice: «Pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó» (Rom. 3: 24). «Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados» (Col. 1: 13, 14). En esto se centraba la esperanza de Israel en relación con la venida del Mesías, como lo dice el cántico de Zacarías: «Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido a redimir a su pueblo» (Luc. 1: 68).Qué bendición tan grande es la de sentirse redimido. Pero para poder sentir esto como una bendición que produzca felicidad y dicha, primero tenemos que sentirnos perdidos.
Quizá sea produzca la razón por la que este término no sea común en nuestros días.
FUENTE: