sábado, 18 de diciembre de 2010

IASD - MEDITACIONES MATINALES: UNA NUEVA OPORTUNIDAD - ELOY WADE - 13 de Diciembre 2010

Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero (Gálatas 4: 7).
LO QUE HEMOS DESCRITO HASTA AHORA es la herencia de Adán.
Nosotros, como parte de su familia, heredamos en Adán. Si permanecemos así, esta es la herencia que tendremos. Evidentemente no es buena, pero es la que indefectiblemente tendremos si nos quedamos en su familia.
Sin embargo, Dios tuvo compasión de sus criaturas. Nos vio desamparados, revoleándonos en el cieno del mal, sin ninguna posibilidad humana de emanciparnos del pecado y evitar su ruina. Entonces, elaboró un plan para darnos una nueva oportunidad. Entre las muchas opciones que Dios debe haber tenido, eligió un plan que era muy costoso para él. Lo hizo porque amaba a sus criaturas y deseaba la felicidad de ellas.
Este plan consistía en que uno de los miembros de la Deidad viniera a vivir entre los hombres, como un segundo Adán, a fin de brindar a los seres humanos la oportunidad de tener un destino diferente. Este segundo Adán formaría una nueva familia, una nueva raza, por decirlo así, que dependería ya no de la herencia del primer Adán, sino de la del segundo. De este modo, la herencia del segundo Adán se pasaría a sus descendientes, y habría la posibilidad de evitar las consecuencias de la herencia del primer hombre.
Para ser miembros de la familia del segundo Adán, se requeriría fe en la persona del segundo Adán, confianza en lo que él hiciera a favor de sus seguidores, obediencia a sus indicaciones y lealtad indivisa. Cualquier miembro de la familia del primer Adán puede pasarse a la del segundo. De hecho, es la única manera de evitar la herencia del primer Adán.
Si deseamos heredar en el segundo, necesitamos cambiamos de familia. Necesitamos renunciar a la familia de Adán y unirnos a la familia de Cristo. Esto es lo que el apóstol Pablo llama "adopción".
FUENTE:
ELOY WADE