Él es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1: 15).
A LAS DOS DECLARACIONES DE AYER, el apóstol agrega otra igualmente contundente: «Y el Verbo era Dios» (Juan 1: 1). No están fusionados el Verbo y Dios. Hace una distinción entre sus personalidades: El Verbo estaba con Dios.
A LAS DOS DECLARACIONES DE AYER, el apóstol agrega otra igualmente contundente: «Y el Verbo era Dios» (Juan 1: 1). No están fusionados el Verbo y Dios. Hace una distinción entre sus personalidades: El Verbo estaba con Dios.
Pero ahora nos previene con la misma fuerza a que no vayamos a pensar que el Verbo era inferior a Dios. La expresión «el Verbo era Dios», quiere decir que el Verbo era divino. Esta conclusión es la más lógica, porque ya nos ha informado que el estaba con Dios, y ahora no dice que era Dios.
Esto quiere decir, entonces, que el Verbo tenía una naturaleza divina.
Esta declaración era increíble para la gente de la época de Jesús. No era una creencia común en el judaismo de sus días de que el Mesías fuera un ser divino. Los judíos pensaban que sería un líder humano, descendiente del rey David, y que llegaría a ser rey de Israel y del mundo. Los planes de Dios para la humanidad escapaban a la comprensión más excelsa de los hombres. Por eso, Mateo dijo, citando al profeta Isaías: «Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: "La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel" (que significa "Dios con nosotros")» (Mat. 1: 22, 23).
La cuarta declaración sorprendente de Juan acerca del Verbo es: «Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir» (vers. 3). Esta afirmación nos dice que el Verbo fue el creador de todo lo que existe.
De nuevo, el apóstol Pablo afirma lo mismo cuando dice: «Porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él» (Col. 1: 16).
FUENTE:
ELOY WADE