sábado, 22 de octubre de 2011

IASD: El Ministerio de Cristo en el Santuario Celestial - 22 de Octubre de 2011

Hay un santuario en el Cielo. En él, Cristo intercede en nuestro favor, haciendo accesibles a los creyentes los beneficios de Su sacrifício expiatorio ofrecido una vez por todas, en la cruz. Él es nuestro gran Sumo Sacerdote y comenzó Su ministerio intercesor en ocasión de Su ascensión. En 1844, a final del período profético de los 2.300 días, inició la segunda y última etapa de Su ministerio expiatorio.
El jucio investigador revela a los seres celestiales quien entre los muertos será digno de formar parte en la primera resurrección. También se hace manifesto quien, entre los vivos, está preparado para la traslación a Su reino eterno. La terminación del ministerio de Cristo señalará el fin del tiempo de gracia para los seres humanos, antes del Segundo advenimiento.
Razones biblicas:
Heb. 1:3; 8:1-5; 9:11-28; Dan. 7:9-27; 8:13 y 14; 9:24-27; Núm. 14:34; Ezeq. 4:6; Mal. 3:1; Lev. 16; Apoc. 14:12; 20:12; 22:12.

Cristo en el Santuario Celestial
Los Adventistas del Séptimo Día creen que en el cielo hay un santuario, el verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre. En él, Cristo lleva a cabo su ministerio en nuestro favor, poniendo a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio realizado una vez para siempre en la cruz. Cuando ascendió al cielo, inauguró su ministerio intercesor como nuestro Sumo Sacerdote. En 1844, al fin del periodo profético de los 2300 días, entró en la segunda y última fase de su ministerio expiatorio. Es una obra de investigación judicial, la cual es parte de la eliminación definitiva de todo el pecado, tipificado por la purificación del antiguo santuario hebreo en el Día de la Expiación. En ese servicio típico, se purificaba el santuario con la sangre de sacrificios animales, pero las cosas celestiales se purifican con el perfecto sacrificio de la sangre de Jesús. El Juicio Investigador revela ante las inteligencias celestiales quiénes de entre los muertos durmieron en Cristo, y por lo tanto son en él considerados dignos de participar de la primera resurrección. También manifiesta quiénes de entre los vivos permanecen en Cristo, guardando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y se hallan por lo tanto listos en él para ser trasladados a su reino eterno. Este juicio vindica la justicia de Dios al salvar a los que creen en Jesús. Declara que los que han permanecido leales a Dios recibirán al reino. La consumación de este ministerio de Cristo poco antes de la segunda venida marcará el cierre del tiempo de prueba para la raza humana.
El Santuario del Cielo  
Dios le dio instrucciones a Moisés para que construyera el primer santuario que funcionó bajo el primer (antiguo) pacto (Heb.9:1), para que sirviera como su morada terrenal (Exo.25:8). En ese lugar el pueblo aprendía el camino de la salvación.
El Nuevo Testamento revela que el nuevo pacto también tiene un santuario, el cual está en el cielo. En él Cristo funciona como Sumo Sacerdote a la diestra del trono de la Majestad (Heb.(8:1,2; Exo.25:9,40; Heb.9:23,24).
A través de toda la Sagrada Escritura se presume la existencia de un santuario o templo en el cielo (sal.11:4; 102:19; Miq.1:2,3; Apoc.15:5;11:19). El altar de incienso celestial está ubicado ante le trono de Dios (Apoc.8:3; 9:13), que a su vez se encuentra en el templo celestial (Apoc.4:2; 7:15; 16:17). De este modo la escena que muestra la sala del trono celestial (Dan.7:9,10) se desarrolla en el santuario celestial. El santuario es la morada primaria de Dios. 
 
El Ministerio del Santuario Celestial
El mensaje del santuario era un mensaje de salvación. Dios usó sus servicios para proclamar el evangelio (Heb.4:2; 9:9,10). El santuario ilustra tres fases del ministerio de Cristo. }
1. El sacrificio substitutivo: Cada sacrificio simbolizaba la muerte de Cristo (Heb.9:22). Esos sacrificios ilustraban las siguientes verdades.
a1. El juicio de Dios sobre el pecado (Rom.6:23)
b1. La muerte de Cristo en reemplazo nuestro (Isa.53:6; 1Cor.15:3).
C1. Dios provee el sacrificio expiatorio Rom.3:24,25;
2Cor.5:21; Isa.53:5; Heb.9:26-28; 10:10-14; Rom.5:18

2. La mediación sacerdotal: Si el sacrificio de Cristo expió el pecado, ¿por qué se necesitaba un sacerdote? La mediación sacerdotal revela cuán serio es el pecado, y la separación que causó entre Dios el inmaculado y sus criaturas pecaminosas. Tal como cada sacrificio señalaba la muerte futura de Cristo, así también cada sacerdote apuntaba al ministerio mediador de Cristo como Sumo Sacerdote del santuario celestial (1Tim.2:5)
3. El Juicio Final: Los acontecimientos que sucedían durante el Día de la Expiación ilustran las tres fases del juicio final. Son (1) el juicio premilenario o investigador. (2) el juicio milenario; (3) el juicio ejecutivo.

4. El ministerio en el Lugar Santísimo: Esta ministerio gira en torno a la purificación del santuario y del pueblo de Dios. Esta forma de ministerio solo se realizaba una vez al año. La purificación del santuario requería dos machos cabríos, uno para el señor y otra para Azazel (Lev.16:16-18,20). La sangre del primer cabrio era aplicada directamente en la presencia misma de Dios al propiciatorio, para satisfacer de la santa ley de Dios. Luego se aplicaba al altar del incienso y de los sacrificios, el cual cada día del año había sido rociado con la sangre que representaba los pecados confesados. De este modo se hacía expiación por el santuario y el pueblo(Lev.16:16-20; 30-33). Luego, en representación de Cristo, el Sumo Sacerdote toma sobre sí todos los pecados y los transfería al cabrío dedicado a Azazel, el cual era enviado al desierto. De este modo se eliminaba todo el pecado del campamento.
El Día de expiación, entonces ilustra el proceso de juicio que enfoca la extirpación del pecado. Azazel el chivo emisario. Este cabrío no era muerto (Heb.9:22). Este cabrío no participaba de la expiación del santuario (Lev.16:20). Es tratado como un ser personal, en todo sentido opuesto a Dios (Lev.16:8). Por lo tanto este cabrío simbolizaba a Satanás.
 Las Diferentes Fases del Juicio.
El Día de la Expiación describía gráficamente las tres fases del juicio final: a. La remoción de los pecados del santuario está relacionado con la primera fase, investigadora o anterior al advenimiento del juicio. Su enfoque se dirige a los nombres registrados en el Libro de la Vida, tal como el Día de la Expiación enfocaba el acto de quitar del santuario los pecados confesados de los penitentes. b. El destierro del chivo emisario en el desierto, simbolizaba la prisión milenaria se Satanás en este mundo desolado. (Apoc.20:4; 1Cor.6:1-3) c. El campamento limpio representaba el juicio ejecutivo (Apoc.20:11-15; Mat.25:32-46; 2 Ped.3:7-13)
FUENTE:
IASD