sábado 29 de octubre de 2011

IASD: MEDITACIONES CRISTIANAS - MI PAZ - 29 de Octubre de 2011

La paz os dejo, mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Juan 14:27
La paz que Cristo ofrece no es la que nosotros conocemos como paz. Para el ser humano, la paz es únicamente ausencia de guerra, de conflicto y de lucha exterior. El mejor ejemplo lo puedes ver en una manifestación popular en favor de la paz. Ahí ves a multitudes portando banderas y cartelones: " Queremos paz"; "No a la Guerra";"No más sangre de inocentes";"No más armas queremos educación"..
   Pero en medio de esa multitud, puedes observar rostros enardecidos, ojos llenos de odio, gente atormentada por conflictos interiores, esposos que abandonaron a sus esposas e hijos, quienes no respetan a sus padres. Pero, quieren paz.¿Qué tipo de paz? la paz que el mundo ofrece: solo ausencia de guerra exterior, y nada más.
   Otro ejemplo. Hay personas que tienen dinero: pueden comprar todo lo que quieren, viajar adonde deseen,tener lo que se les antoje. Cualquiera que los ve de lejos piensa que esas personas no deben tener conflictos ni dificultades, y que vivirán en paz. Pero, cuando llega la noche, esas mismas personas desean morir, porque la vida no tiene sentido. Algunos se hunden en los placeres, las drogas, los barbitúricos;y, cuando eso no les alivia el dolor interior, muchos llegan hasta el suicidio.Tienen la paz que el mundo ofrece, pero no la paz que Jesús da.
  Los hombres y las mujeres, en su manera humana de percibir las cosas, invierten los valores; buscan la paz antes que a Jesús; pero no lo hallan. El cristiano tiene paz en su relación con Dios, pero aflicción en su relación con el mundo; el hombre sin Cristo tiene paz en su relación con el mundo, pero aflicción y tribulación en su relación con Dios.
   La paz de Cristo es paz interior; calma en medio de las tormentas; serenidad cuando todo a tu alrededor parece que se viene abajo;eso es lo que Jesús quiso enseñarnos, aquella noche, en el mar de Galilea. Había tormenta, tempestad, olas gigantescas; todo parecia pérdido. Pero, Jesús dormía como si nada malo sucediese: tenia paz. Por eso, él puede decir:" La paz os dejo, mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo".

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