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viernes 30 de septiembre de 2011
IASD: MISIONERO MUNDIAL - MINISTERIO PARA LOS REFUGIADOS - 01 de Octubre de 2011
Debemos salir de la aldea esta noche y dirigirnos hacia la frontera o será demasiado tarde! —les susurró Jay Lo, de 14 años, a sus amigos. La guerra había devastado a Laos, su tierra natal. Su padre había muerto en la guerra y su hermano estaba prisionero en un campo de concentración por haber luchado contra los comunistas. Ahora el comunismo se había apoderado del país y Jay sabía que tendría que salir de Laos si quería vivir.
—Hay otros que desean unirse al grupo
—le dijeron sus amigos— ¡No podemos dejarlos atrás!
Bajo la protección de la oscuridad, 265 personas emprendieron un viaje de 17 días a Tailandia, pero sólo 96 llegaron a destino.
UNA NUEVA VIDA
La vida en el campamento para refugiados no era fácil. Jay no reunía los requisitos para recibir alimentos, por no tener a su familia en el campamento. No quiero morir de hambre, pensó el muchacho. A veces se escapaba del campamento para trabajar en alguna de las granjas, para poder comprar alimentos. Luego se enteró de que su tía vivía en otra sección del campamento. ¡Tenía una familia!
Su tío lo recibió como a un hijo, y le sugirió que formara parte del coro juvenil y que asistiera a los estudios bíblicos. Fue su primer contacto con los cristianos. Se dio cuenta de que eran diferentes de la mayoría de las personas que conocía.
Después de un tiempo, Jay y la familia de su tío se pudieron reubicar en los Estados Unidos. A él le dio mucho gusto, porque desaba continuar con sus estudios. Siguió estudiando la Biblia y, con el tiempo, le entregó su vida a Dios.
Jay estudió en un colegio cristiano, donde conoció a Paniya, una joven estudiante proveniente de la tribu Hmong, del sur de China.
Ambos deseaban presentar a Cristo en su pueblo natal. Sintieron que Dios los guiaba hacia una relación para toda la vida, así que finalmente contrajeron nupcias. Fueron de los primeros de su grupo étnico, los hmong, en recibir un título universitario.
DESPUÉS DE UNA TRAGEDIA, UN NUEVO PROPÓSITO
Los miembros de la familia que quedaron en Tailandia se habían convertido al cristianismo, y le pidieron a Jay que les enviara a alguien para que les enseñara la Biblia. Jay no pudo ir, pero envió a un primo que estudiaba en un seminario protestante. El joven llevó a cincuenta personas a los pies de Cristo antes de ser envenenado por alguien que resistía sus esfuerzos por llevar el mensaje a los hmong.
—Nos entristece la muerte de tu primo —le comento un amigo a Jay—. Deberías prepararte para tomar su lugar y seguir con el ministerio entre los hmong.
¿Cómo podría negarme? se preguntó Jay, mientras recordaba su deseo de llegar a ser un misionero en su propio pueblo. Así que se inscribió en el seminario y obtuvo un título en religión. Una iglesia protestante empleó a la pareja para entrenar como obreros bíblicos laicos en Estados Unidos y en Asia.
Jay se sentía frustrado al ver la traducción inadecuada de la Biblia en el idioma de los hmong. Mi pueblo necesita una mejor traducción de la Palabra de Dios, para verdaderamente aprender quién es Dios, pensó. Un estudio profundo de la Biblia le dejó una serie de dudas y preguntas, incluyendo algunas sobre el sábado. Acudió a uno de los oficiales de la iglesia en busca de respuestas, pero el dirigente le preguntó:
—¿Acaso cuestionas las enseñanzas de la iglesia? —No —contestó Jay—. Pero la Biblia enseña que si quebrantamos un mandamiento los quebrantamos a todos. Necesito comprender dónde se encuentra la verdad.
UNA CRISIS Y UNA BENDICIÓN
Poco tiempo después, Jay recibió una carta de la administración de su iglesia donde se le notificaba que ya no se necesitaban sus servicios como maestro y pastor. De repente Jay se quedó sin empleo. Durante meses, buscó trabajo. La familia perdió su hogar y la mayoría de sus pertenencias.
—¿Por qué Dios no contesta nuestras oraciones? —le preguntó a su esposa. En esos días, su primo le presentó a un pastor hmong llamado Ko. Jay se enteró de que el pastor Ko era adventista y que trabajaba en una ciudad cercana.
Jay le habló al pastor Ko sobre sus inquietudes sobre la Biblia y cómo había perdido su trabajo.
—Tienes razón —le contestó el pastor—. La Biblia dice que debemos guardar el sábado, y eso es precisamente lo que hacen los adventistas del séptimo día.
Jay sintió alegría de saber que había una iglesia que guardaba todos los mandamientos. Jay y Paniya estudiaron con el pastor Ko y descubrieron que sus preguntas tenían respuestas. Al poco tiempo, se convirtieron en adventistas del séptimo día.
UNA NUEVA MISIÓN
La Iglesia Adventista patrocinó sus estudios en el Seminario Teológico de la Universidad Andrews durante un año, a fin de que se preparara para un nuevo ministerio. Ahora está traduciendo la Biblia al hmong y ha terminado varios libros.
“Dios me ha bendecido mucho a través de su Palabra. Quiero que otros hmong puedan leer las buenas nuevas en su propio idioma, para que puedan tomar la decisión de seguirlo”.
Este trimestre, parte de nuestras ofrendas del décimotercer sábado ayudarán a expandir el trabajo de la iglesia entre docenas de grupos de refugiados por toda Norteamérica. Gracias por sus ofrendas para ayudar a alcanzar a esa gente para Cristo.
C Á P S U L A I N F O R M A T I V A :
Laos es un país sin litoral, en el sudeste de Asia, ubicado entre China, Vietnam, Camboya, Tailandia y Myanmar.
Los hmong son un pueblo tribal asiático que proviene de los países del sudeste de Asia. La mayoría de los aproximadamente diez millones de hmong adoran a sus ancestros y a los espíritus. Menos del diez por ciento son cristianos, la mayoría de los cuales viven como refugiados en Europa o en Norteamérica.
Después de la guerra de Vietnam, más de cien mil refugiados hmong que huyeron de sus países se establecieron en los Estados Unidos.
Podemos aprender más sobre la obra entre los hmong en los Estados Unidos en el DVD de Misión Adventista de este trimestre.
FUENTE:
IASD - ESCUELA SABATICA
http://www.adventistmission.org/
—Hay otros que desean unirse al grupo
—le dijeron sus amigos— ¡No podemos dejarlos atrás!
Bajo la protección de la oscuridad, 265 personas emprendieron un viaje de 17 días a Tailandia, pero sólo 96 llegaron a destino.
UNA NUEVA VIDA
La vida en el campamento para refugiados no era fácil. Jay no reunía los requisitos para recibir alimentos, por no tener a su familia en el campamento. No quiero morir de hambre, pensó el muchacho. A veces se escapaba del campamento para trabajar en alguna de las granjas, para poder comprar alimentos. Luego se enteró de que su tía vivía en otra sección del campamento. ¡Tenía una familia!
Su tío lo recibió como a un hijo, y le sugirió que formara parte del coro juvenil y que asistiera a los estudios bíblicos. Fue su primer contacto con los cristianos. Se dio cuenta de que eran diferentes de la mayoría de las personas que conocía.
Después de un tiempo, Jay y la familia de su tío se pudieron reubicar en los Estados Unidos. A él le dio mucho gusto, porque desaba continuar con sus estudios. Siguió estudiando la Biblia y, con el tiempo, le entregó su vida a Dios.
Jay estudió en un colegio cristiano, donde conoció a Paniya, una joven estudiante proveniente de la tribu Hmong, del sur de China.
Ambos deseaban presentar a Cristo en su pueblo natal. Sintieron que Dios los guiaba hacia una relación para toda la vida, así que finalmente contrajeron nupcias. Fueron de los primeros de su grupo étnico, los hmong, en recibir un título universitario.
DESPUÉS DE UNA TRAGEDIA, UN NUEVO PROPÓSITO
Los miembros de la familia que quedaron en Tailandia se habían convertido al cristianismo, y le pidieron a Jay que les enviara a alguien para que les enseñara la Biblia. Jay no pudo ir, pero envió a un primo que estudiaba en un seminario protestante. El joven llevó a cincuenta personas a los pies de Cristo antes de ser envenenado por alguien que resistía sus esfuerzos por llevar el mensaje a los hmong.
—Nos entristece la muerte de tu primo —le comento un amigo a Jay—. Deberías prepararte para tomar su lugar y seguir con el ministerio entre los hmong.
¿Cómo podría negarme? se preguntó Jay, mientras recordaba su deseo de llegar a ser un misionero en su propio pueblo. Así que se inscribió en el seminario y obtuvo un título en religión. Una iglesia protestante empleó a la pareja para entrenar como obreros bíblicos laicos en Estados Unidos y en Asia.
Jay se sentía frustrado al ver la traducción inadecuada de la Biblia en el idioma de los hmong. Mi pueblo necesita una mejor traducción de la Palabra de Dios, para verdaderamente aprender quién es Dios, pensó. Un estudio profundo de la Biblia le dejó una serie de dudas y preguntas, incluyendo algunas sobre el sábado. Acudió a uno de los oficiales de la iglesia en busca de respuestas, pero el dirigente le preguntó:
—¿Acaso cuestionas las enseñanzas de la iglesia? —No —contestó Jay—. Pero la Biblia enseña que si quebrantamos un mandamiento los quebrantamos a todos. Necesito comprender dónde se encuentra la verdad.
UNA CRISIS Y UNA BENDICIÓN
Poco tiempo después, Jay recibió una carta de la administración de su iglesia donde se le notificaba que ya no se necesitaban sus servicios como maestro y pastor. De repente Jay se quedó sin empleo. Durante meses, buscó trabajo. La familia perdió su hogar y la mayoría de sus pertenencias.
—¿Por qué Dios no contesta nuestras oraciones? —le preguntó a su esposa. En esos días, su primo le presentó a un pastor hmong llamado Ko. Jay se enteró de que el pastor Ko era adventista y que trabajaba en una ciudad cercana.
Jay le habló al pastor Ko sobre sus inquietudes sobre la Biblia y cómo había perdido su trabajo.
—Tienes razón —le contestó el pastor—. La Biblia dice que debemos guardar el sábado, y eso es precisamente lo que hacen los adventistas del séptimo día.
Jay sintió alegría de saber que había una iglesia que guardaba todos los mandamientos. Jay y Paniya estudiaron con el pastor Ko y descubrieron que sus preguntas tenían respuestas. Al poco tiempo, se convirtieron en adventistas del séptimo día.
UNA NUEVA MISIÓN
La Iglesia Adventista patrocinó sus estudios en el Seminario Teológico de la Universidad Andrews durante un año, a fin de que se preparara para un nuevo ministerio. Ahora está traduciendo la Biblia al hmong y ha terminado varios libros.
“Dios me ha bendecido mucho a través de su Palabra. Quiero que otros hmong puedan leer las buenas nuevas en su propio idioma, para que puedan tomar la decisión de seguirlo”.
Este trimestre, parte de nuestras ofrendas del décimotercer sábado ayudarán a expandir el trabajo de la iglesia entre docenas de grupos de refugiados por toda Norteamérica. Gracias por sus ofrendas para ayudar a alcanzar a esa gente para Cristo.
C Á P S U L A I N F O R M A T I V A :
Laos es un país sin litoral, en el sudeste de Asia, ubicado entre China, Vietnam, Camboya, Tailandia y Myanmar.
Los hmong son un pueblo tribal asiático que proviene de los países del sudeste de Asia. La mayoría de los aproximadamente diez millones de hmong adoran a sus ancestros y a los espíritus. Menos del diez por ciento son cristianos, la mayoría de los cuales viven como refugiados en Europa o en Norteamérica.
Después de la guerra de Vietnam, más de cien mil refugiados hmong que huyeron de sus países se establecieron en los Estados Unidos.
Podemos aprender más sobre la obra entre los hmong en los Estados Unidos en el DVD de Misión Adventista de este trimestre.
FUENTE:
IASD - ESCUELA SABATICA
http://www.adventistmission.org/
IASD: AÑO BIBLICO - ESTER - CAPITULOS 1,2 y 3 - 01 de Octubre 2011
Ester
Capítulo 01
1:1 Aconteció en los días de Asuero, el Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias,
1:2 que en aquellos días, cuando fue afirmado el rey Asuero sobre el trono de su reino, el cual estaba en Susa capital del reino,
1:3 en el tercer año de su reinado hizo banquete a todos sus príncipes y cortesanos, teniendo delante de él a los más poderosos de Persia y de Media, gobernadores y príncipes de provincias,
1:4 para mostrar él las riquezas de la gloria de su reino, el brillo y la magnificencia de su poder, por muchos días, ciento ochenta días.
1:5 Y cumplidos estos días, hizo el rey otro banquete por siete días en el patio del huerto del palacio real a todo el pueblo que había en Susa capital del reino, desde el mayor hasta el menor.
1:6 El pabellón era de blanco, verde y azul, tendido sobre cuerdas de lino y púrpura en anillos de plata y columnas de mármol; los reclinatorios de oro y de plata, sobre losado de pórfido y de mármol, y de alabastro y de jacinto.
1:7 Y daban a beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y mucho vino real, de acuerdo con la generosidad del rey.
1:8 Y la bebida era según esta ley: Que nadie fuese obligado a beber; porque así lo había mandado el rey a todos los mayordomos de su casa, que se hiciese según la voluntad de cada uno.
1:9 Asimismo la reina Vasti hizo banquete para las mujeres, en la casa real del rey Asuero.
1:10 El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero,
1:11 que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa.
1:12 Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.
1:13 Preguntó entonces el rey a los sabios que conocían los tiempos (porque así acostumbraba el rey con todos los que sabían la ley y el derecho;
1:14 y estaban junto a él Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, siete príncipes de Persia y de Media que veían la cara del rey, y se sentaban los primeros del reino);
1:15 les preguntó qué se había de hacer con la reina Vasti según la ley, por cuanto no había cumplido la orden del rey Asuero enviada por medio de los eunucos.
1:16 Y dijo Memucán delante del rey y de los príncipes: No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasti, sino contra todos los príncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero.
1:17 Porque este hecho de la reina llegará a oídos de todas las mujeres, y ellas tendrán en poca estima a sus maridos, diciendo: El rey Asuero mandó traer delante de sí a la reina Vasti, y ella no vino.
1:18 Y entonces dirán esto las señoras de Persia y de Media que oigan el hecho de la reina, a todos los príncipes del rey; y habrá mucho menosprecio y enojo.
1:19 Si parece bien al rey, salga un decreto real de vuestra majestad y se escriba entre las leyes de Persia y de Media, para que no sea quebrantado: Que Vasti no venga más delante del rey Asuero; y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella.
1:20 Y el decreto que dicte el rey será oído en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor.
1:21 Agradó esta palabra a los ojos del rey y de los príncipes, e hizo el rey conforme al dicho de Memucán;
1:22 pues envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lenguaje, diciendo que todo hombre afirmase su autoridad en su casa; y que se publicase esto en la lengua de su pueblo.
1:2 que en aquellos días, cuando fue afirmado el rey Asuero sobre el trono de su reino, el cual estaba en Susa capital del reino,
1:3 en el tercer año de su reinado hizo banquete a todos sus príncipes y cortesanos, teniendo delante de él a los más poderosos de Persia y de Media, gobernadores y príncipes de provincias,
1:4 para mostrar él las riquezas de la gloria de su reino, el brillo y la magnificencia de su poder, por muchos días, ciento ochenta días.
1:5 Y cumplidos estos días, hizo el rey otro banquete por siete días en el patio del huerto del palacio real a todo el pueblo que había en Susa capital del reino, desde el mayor hasta el menor.
1:6 El pabellón era de blanco, verde y azul, tendido sobre cuerdas de lino y púrpura en anillos de plata y columnas de mármol; los reclinatorios de oro y de plata, sobre losado de pórfido y de mármol, y de alabastro y de jacinto.
1:7 Y daban a beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y mucho vino real, de acuerdo con la generosidad del rey.
1:8 Y la bebida era según esta ley: Que nadie fuese obligado a beber; porque así lo había mandado el rey a todos los mayordomos de su casa, que se hiciese según la voluntad de cada uno.
1:9 Asimismo la reina Vasti hizo banquete para las mujeres, en la casa real del rey Asuero.
1:10 El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero,
1:11 que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa.
1:12 Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.
1:13 Preguntó entonces el rey a los sabios que conocían los tiempos (porque así acostumbraba el rey con todos los que sabían la ley y el derecho;
1:14 y estaban junto a él Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, siete príncipes de Persia y de Media que veían la cara del rey, y se sentaban los primeros del reino);
1:15 les preguntó qué se había de hacer con la reina Vasti según la ley, por cuanto no había cumplido la orden del rey Asuero enviada por medio de los eunucos.
1:16 Y dijo Memucán delante del rey y de los príncipes: No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasti, sino contra todos los príncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero.
1:17 Porque este hecho de la reina llegará a oídos de todas las mujeres, y ellas tendrán en poca estima a sus maridos, diciendo: El rey Asuero mandó traer delante de sí a la reina Vasti, y ella no vino.
1:18 Y entonces dirán esto las señoras de Persia y de Media que oigan el hecho de la reina, a todos los príncipes del rey; y habrá mucho menosprecio y enojo.
1:19 Si parece bien al rey, salga un decreto real de vuestra majestad y se escriba entre las leyes de Persia y de Media, para que no sea quebrantado: Que Vasti no venga más delante del rey Asuero; y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella.
1:20 Y el decreto que dicte el rey será oído en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor.
1:21 Agradó esta palabra a los ojos del rey y de los príncipes, e hizo el rey conforme al dicho de Memucán;
1:22 pues envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lenguaje, diciendo que todo hombre afirmase su autoridad en su casa; y que se publicase esto en la lengua de su pueblo.
Capítulo 02
2:1 Pasadas estas cosas, sosegada ya la ira del rey Asuero, se acordó de Vasti y de lo que ella había hecho, y de la sentencia contra ella.
2:2 Y dijeron los criados del rey, sus cortesanos: Busquen para el rey jóvenes vírgenes de buen parecer;
2:3 y ponga el rey personas en todas las provincias de su reino, que lleven a todas las jóvenes vírgenes de buen parecer a Susa, residencia real, a la casa de las mujeres, al cuidado de Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres, y que les den sus atavíos;
2:4 y la doncella que agrade a los ojos del rey, reine en lugar de Vasti. Esto agradó a los ojos del rey, y lo hizo así.
2:5 Había en Susa residencia real un varón judío cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamín;
2:6 el cual había sido transportado de Jerusalén con los cautivos que fueron llevados con Jeconías rey de Judá, a quien hizo transportar Nabucodonosor rey de Babilonia.
2:7 Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era húerfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya.
2:8 Sucedió, pues, que cuando se divulgó el mandamiento y decreto del rey, y habían reunido a muchas doncellas en Susa residencia real, a cargo de Hegai, Ester también fue llevada a la casa del rey, al cuidado de Hegai guarda de las mujeres.
2:9 Y la doncella agradó a sus ojos, y halló gracia delante de él, por lo que hizo darle prontamente atavíos y alimentos, y le dio también siete doncellas especiales de la casa del rey; y la llevó con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres.
2:10 Ester no declaró cuál era su pueblo ni su parentela, porque Mardoqueo le había mandado que no lo declarase.
2:11 Y cada día Mardoqueo se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres, para saber cómo le iba a Ester, y cómo la trataban.
2:12 Y cuando llegaba el tiempo de cada una de las doncellas para venir al rey Asuero, después de haber estado doce meses conforme a la ley acerca de las mujeres, pues así se cumplía el tiempo de sus atavíos, esto es, seis meses con óleo de mirra y seis meses con perfumes aromáticos y afeites de mujeres,
2:13 entonces la doncella venía así al rey. Todo lo que ella pedía se le daba, para venir ataviada con ello desde la casa de las mujeres hasta la casa del rey.
2:14 Ella venía por la tarde, y a la mañana siguiente volvía a la casa segunda de las mujeres, al cargo de Saasgaz eunuco del rey, guarda de las concubinas; no venía más al rey, salvo si el rey la quería y era llamada por nombre.
2:15 Cuando le llegó a Ester, hija de Abihail tío de Mardoqueo, quien la había tomado por hija, el tiempo de venir al rey, ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres; y ganaba Ester el favor de todos los que la veían.
2:16 Fue, pues, Ester llevada al rey Asuero a su casa real en el mes décimo, que es el mes de Tebet, en el año séptimo de su reinado.
2:17 Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti.
2:18 Hizo luego el rey un gran banquete a todos sus príncipes y siervos, el banquete de Ester; y disminuyó tributos a las provincias, e hizo y dio mercedes conforme a la generosidad real.
2:19 Cuando las vírgenes eran reunidas la segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey.
2:20 Y Ester, según le había mandado Mardoqueo, no había declarado su nación ni su pueblo; porque Ester hacía lo que decía Mardoqueo, como cuando él la educaba.
2:21 En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, se enojaron Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, y procuraban poner mano en el rey Asuero.
2:22 Cuando Mardoqueo entendió esto, lo denunció a la reina Ester, y Ester lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo.
2:23 Se hizo investigación del asunto, y fue hallado cierto; por tanto, los dos eunucos fueron colgados en una horca. Y fue escrito el caso en el libro de las crónicas del rey.
2:2 Y dijeron los criados del rey, sus cortesanos: Busquen para el rey jóvenes vírgenes de buen parecer;
2:3 y ponga el rey personas en todas las provincias de su reino, que lleven a todas las jóvenes vírgenes de buen parecer a Susa, residencia real, a la casa de las mujeres, al cuidado de Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres, y que les den sus atavíos;
2:4 y la doncella que agrade a los ojos del rey, reine en lugar de Vasti. Esto agradó a los ojos del rey, y lo hizo así.
2:5 Había en Susa residencia real un varón judío cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamín;
2:6 el cual había sido transportado de Jerusalén con los cautivos que fueron llevados con Jeconías rey de Judá, a quien hizo transportar Nabucodonosor rey de Babilonia.
2:7 Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era húerfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya.
2:8 Sucedió, pues, que cuando se divulgó el mandamiento y decreto del rey, y habían reunido a muchas doncellas en Susa residencia real, a cargo de Hegai, Ester también fue llevada a la casa del rey, al cuidado de Hegai guarda de las mujeres.
2:9 Y la doncella agradó a sus ojos, y halló gracia delante de él, por lo que hizo darle prontamente atavíos y alimentos, y le dio también siete doncellas especiales de la casa del rey; y la llevó con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres.
2:10 Ester no declaró cuál era su pueblo ni su parentela, porque Mardoqueo le había mandado que no lo declarase.
2:11 Y cada día Mardoqueo se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres, para saber cómo le iba a Ester, y cómo la trataban.
2:12 Y cuando llegaba el tiempo de cada una de las doncellas para venir al rey Asuero, después de haber estado doce meses conforme a la ley acerca de las mujeres, pues así se cumplía el tiempo de sus atavíos, esto es, seis meses con óleo de mirra y seis meses con perfumes aromáticos y afeites de mujeres,
2:13 entonces la doncella venía así al rey. Todo lo que ella pedía se le daba, para venir ataviada con ello desde la casa de las mujeres hasta la casa del rey.
2:14 Ella venía por la tarde, y a la mañana siguiente volvía a la casa segunda de las mujeres, al cargo de Saasgaz eunuco del rey, guarda de las concubinas; no venía más al rey, salvo si el rey la quería y era llamada por nombre.
2:15 Cuando le llegó a Ester, hija de Abihail tío de Mardoqueo, quien la había tomado por hija, el tiempo de venir al rey, ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres; y ganaba Ester el favor de todos los que la veían.
2:16 Fue, pues, Ester llevada al rey Asuero a su casa real en el mes décimo, que es el mes de Tebet, en el año séptimo de su reinado.
2:17 Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti.
2:18 Hizo luego el rey un gran banquete a todos sus príncipes y siervos, el banquete de Ester; y disminuyó tributos a las provincias, e hizo y dio mercedes conforme a la generosidad real.
2:19 Cuando las vírgenes eran reunidas la segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey.
2:20 Y Ester, según le había mandado Mardoqueo, no había declarado su nación ni su pueblo; porque Ester hacía lo que decía Mardoqueo, como cuando él la educaba.
2:21 En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, se enojaron Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, y procuraban poner mano en el rey Asuero.
2:22 Cuando Mardoqueo entendió esto, lo denunció a la reina Ester, y Ester lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo.
2:23 Se hizo investigación del asunto, y fue hallado cierto; por tanto, los dos eunucos fueron colgados en una horca. Y fue escrito el caso en el libro de las crónicas del rey.
Capítulo 03
3:1 Después de estas cosas el rey Asuero engrandeció a Amán hijo de Hamedata agagueo, y lo honró, y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él.
3:2 Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se arrodillaban y se inclinaban ante Amán, porque así lo había mandado el rey; pero Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba.
3:3 Y los siervos del rey que estaban a la puerta preguntaron a Mardoqueo: ¿Por qué traspasas el mandamiento del rey?
3:4 Aconteció que hablándole cada día de esta manera, y no escuchándolos él, lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme en su dicho; porque ya él les había declarado que era judío.
3:5 Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira.
3:6 Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues ya le habían declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo; y procuró Amán destruir a todos los judíos que había en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo.
3:7 En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, suerte para cada día y cada mes del año; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.
3:8 Y dijo Amán al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlos vivir.
3:9 Si place al rey, decrete que sean destruidos; y yo pesaré diez mil talentos de plata a los que manejan la hacienda, para que sean traídos a los tesoros del rey.
3:10 Entonces el rey quitó el anillo de su mano, y lo dio a Amán hijo de Hamedata agagueo, enemigo de los judíos,
3:11 y le dijo: La plata que ofreces sea para ti, y asimismo el pueblo, para que hagas de él lo que bien te pareciere.
3:12 Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes primero, al día trece del mismo, y fue escrito conforme a todo lo que mandó Amán, a los sátrapas del rey, a los capitanes que estaban sobre cada provincia y a los príncipes de cada pueblo, a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo según su lengua; en nombre del rey Asuero fue escrito, y sellado con el anillo del rey.
3:13 Y fueron enviadas cartas por medio de correos a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un mismo día, en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar, y de apoderarse de sus bienes.
3:14 La copia del escrito que se dio por mandamiento en cada provincia fue publicada a todos los pueblos, a fin de que estuviesen listos para aquel día.
3:15 Y salieron los correos prontamente por mandato del rey, y el edicto fue dado en Susa capital del reino. Y el rey y Amán se sentaron a beber; pero la ciudad de Susa estaba conmovida.
3:2 Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se arrodillaban y se inclinaban ante Amán, porque así lo había mandado el rey; pero Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba.
3:3 Y los siervos del rey que estaban a la puerta preguntaron a Mardoqueo: ¿Por qué traspasas el mandamiento del rey?
3:4 Aconteció que hablándole cada día de esta manera, y no escuchándolos él, lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme en su dicho; porque ya él les había declarado que era judío.
3:5 Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira.
3:6 Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues ya le habían declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo; y procuró Amán destruir a todos los judíos que había en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo.
3:7 En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, suerte para cada día y cada mes del año; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.
3:8 Y dijo Amán al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlos vivir.
3:9 Si place al rey, decrete que sean destruidos; y yo pesaré diez mil talentos de plata a los que manejan la hacienda, para que sean traídos a los tesoros del rey.
3:10 Entonces el rey quitó el anillo de su mano, y lo dio a Amán hijo de Hamedata agagueo, enemigo de los judíos,
3:11 y le dijo: La plata que ofreces sea para ti, y asimismo el pueblo, para que hagas de él lo que bien te pareciere.
3:12 Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes primero, al día trece del mismo, y fue escrito conforme a todo lo que mandó Amán, a los sátrapas del rey, a los capitanes que estaban sobre cada provincia y a los príncipes de cada pueblo, a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo según su lengua; en nombre del rey Asuero fue escrito, y sellado con el anillo del rey.
3:13 Y fueron enviadas cartas por medio de correos a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un mismo día, en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar, y de apoderarse de sus bienes.
3:14 La copia del escrito que se dio por mandamiento en cada provincia fue publicada a todos los pueblos, a fin de que estuviesen listos para aquel día.
3:15 Y salieron los correos prontamente por mandato del rey, y el edicto fue dado en Susa capital del reino. Y el rey y Amán se sentaron a beber; pero la ciudad de Susa estaba conmovida.
FUENTE:
IASD: SAULO DE TARSO - DE PERSEGUIDOR DE LOS CRISTIANOS A APOSTOL - CAPITULO I - 01 de Octubre 2011
Saulo de Tarso, más conocido como el apóstol Pablo, fue, sin duda alguna, el personaje más influyente de la vida de la iglesia primitiva (aparte de Jesús, naturalmente). La iglesia sintió primero el impacto de Saulo como perseguidor de los seguidores de Jesús -a quienes deparaba odio, cárcel, apedreamiento y muerte-, y, después, como seguidor del mismo Jesús, cuando proclamaba la buena nueva de la gracia y el amor de Dios. El cambio en la vida de Saulo fue tan repentino y radical que muchos cristianos desconfiaban de él, pues se preguntaban si la transformación era genuina o si se trataba de algún tipo de trama para causar aún más estragos en la iglesia. Sin embargo, el cambio era genuino; tanto, que Dios usó a su nuevo discípulo para difundir la nueva de Jesús tanto a judíos como gentiles por todo el mundo mediterráneo, y lo inspiró a escribir al menos trece Cartas que hoy componen casi la mitad de los libros del Nuevo Testamento.
En este libro vamos a examinar una de las Cartas más entrañables y conocidas de Pablo, una Carta que, de hecho, es posible que sea la primera Epístola que escribióla Carta a los Gálatas. Sin embargo, antes de que empecemos a estudiarla, es preciso que dediquemos un espacio de tiempo al hombre que está detrás de la Carta. Exactamente, ¿quién era este Pablo o Saulo de Tarso? ¿Qué sabemos de su vida antes de que decidiera seguir a Jesús? ¿Por qué estuvo tan decidido en un cierto momento a destruir la fe cristiana? Y, ¿qué fue lo que lo obligó de forma tan repentina a cambiar radicalmente de rumbo y a decidir convertirse en un seguidor de Jesús?
En este libro vamos a examinar una de las Cartas más entrañables y conocidas de Pablo, una Carta que, de hecho, es posible que sea la primera Epístola que escribióla Carta a los Gálatas. Sin embargo, antes de que empecemos a estudiarla, es preciso que dediquemos un espacio de tiempo al hombre que está detrás de la Carta. Exactamente, ¿quién era este Pablo o Saulo de Tarso? ¿Qué sabemos de su vida antes de que decidiera seguir a Jesús? ¿Por qué estuvo tan decidido en un cierto momento a destruir la fe cristiana? Y, ¿qué fue lo que lo obligó de forma tan repentina a cambiar radicalmente de rumbo y a decidir convertirse en un seguidor de Jesús?
Disponemos de dos fuentes de información sobre la vida de Pablo:sus Cartas y el libro de Hechos. Aunque los cristianos valoramos desde hace mucho tiempo ambas fuentes, algunos eruditos cuestionan si podemos aceptar como fidedigna la descripción que el libro de Hechos presenta del apóstol Pablo.
Por ello, antes de examinar lo que podemos conocer sobre la vida del apóstol, es necesario que consideremos, en primer lugar, por qué podemos confiar en la descripción de Lucas en el libro de Hechos como un informe fiable sobre Pablo. Después de eso, veremos qué podemos averiguar sobre los primeros años de Pablo a fin de descubrir qué lo llevó a perseguir a los cristianos con tanto celo. Por último, volveremos nuestra atención al acontecimiento que lo cambió para siempre.
Por ello, antes de examinar lo que podemos conocer sobre la vida del apóstol, es necesario que consideremos, en primer lugar, por qué podemos confiar en la descripción de Lucas en el libro de Hechos como un informe fiable sobre Pablo. Después de eso, veremos qué podemos averiguar sobre los primeros años de Pablo a fin de descubrir qué lo llevó a perseguir a los cristianos con tanto celo. Por último, volveremos nuestra atención al acontecimiento que lo cambió para siempre.
Fiabilidad de Hechos como fuente para entender a Pablo
Aparte de los detalles que podemos colegir sobre Pablo en sus propias Cartas, también podemos confiar legítimamente en el libro de Hechos como fuente fidedigna de información sobre su vida por las siguientes razones:
Aparte de los detalles que podemos colegir sobre Pablo en sus propias Cartas, también podemos confiar legítimamente en el libro de Hechos como fuente fidedigna de información sobre su vida por las siguientes razones:
1. El propósito expreso de Lucas. El libro de Hechos es el segundo de una obra en dos partes que comienza delineando el ministerio de Jesús en el Evangelio de Lucas, y luego relata el crecimiento y el desarrollo de la iglesia primitiva en Hechos. Los primeros cinco versículos del comienzo del Evangelio de Lucas sirven como prólogo tanto para Lucas como para Hechos. En ellos, Lucas describe la investigación, minuciosa y exhaustiva, que realizó antes de escribir su propio relato. Obsérvese que nos dice:«Muchos han intentado hacer un relato de las cosas que se han cumplido entre nosotros, tal y como nos las transmitieron los que desde el principio fueron testigos presenciales y servidores de la palabra. Por lo tanto, yo también, excelentísimo Teófilo, habiendo investigado todo esto con esmero desde su origen, he decidido escribírtelo ordenadamente» (Luc. 1:1-3). Aquí averiguamos que Lucas no solo entrevistó a los testigos oculares, sino que examinó otros relatos escritos, y que informó con esmero (la palabra griega significa «con precisión») de todos esos acontecimientos con el fin de presentar un relato fiable.
Aunque no tenemos acceso a ninguna de las fuentes que Lucas usó para escribir Hechos, podemos verificar el nivel de su precisión examinando una de las fuentes que consultó para escribir su Evangelio:el Evangelio de Marcos. Un examen minucioso de los relatos compartidos por Marcos y Lucas revela no meramente dos relatos separados, sino la dependencia literaria de Lucas con respecto a Marcos. Y siempre que Lucas depende de Marcos está clarísimo que Lucas fue un autor cuidadoso que se esforzaba por reproducir fielmente sus fuentes sin distorsionarlas ni alterarlas de manera fundamental (compárense, por ejemplo, Mar. 5:21-42 y Luc. 8:40-56, o Mar. 9:38-41 y Luc. 9:49, 50). Desde luego, es razonable suponer que Lucas mantuvo el mismo nivel de precisión con sus fuentes para el libro de Hechos.
2. Lucas fue testigo ocular. Aunque Lucas tuvo que consultar a testigos oculares para gran parte de la información contenida en su Evangelio, él parece haber sido participante en muchos de los acontecimientos asociados con Pablo en Hechos, y él mismo fue seguidor de Pablo. La prueba de que Lucas fue testigo ocular se
encuentra en los pasajes de Hechos que hablan de un "nosotros" -aquellos lugares en que el pronombre pasa del"él"o"ellos//en tercera persona al "nosotros", en primera persona (Hech. 16:10-17; 20:5-15; 21:1-18; 27:1 - 28:16)-. El uso de "nosotros" en tales pasajes sugiere que, en esos instantes específicos de los viajes misioneros de Pablo, Lucas acompañaba personalmente al apóstol. Así, Lucas no solo conocía a Pablo, sino que habría estado familiarizado con los otros compañeros de viaje del apóstol. Sin duda, la familiaridad de Lucas con Pablo y sus acompañantes le facilitó mucha información fidedigna.
3. La fiabilidad de Lucas en detalles históricos. En una época en que el acceso a bibliotecas y obras de referencia era casi inexistente, un autor descuidado habría tenido numerosas ocasiones de llenar su relato, sin proponérselo, con todo tipo de errores históricos garrafales y de anacronismos, como los que se encuentran en el ficticio Evangelio de Tomás o en el Evangelio de Pedro, escritos en el siglo II d.C. Lejos de ello, los historiadores modernos han confirmado que el libro de Hechos revela un uso sorprendentemente exacto de los pequeños detalles históricos. Por ejemplo, en su descripción de los viajes de Pablo, Lucas identifica correctamente a Chipre, Aca- ya y Asia como provincias senatoriales, no imperiales (Hech. 13:4-7; 18:12; 19:31-38). Pasa a describir de manera precisa a Filipos como una colonia romana (Hech. 16:12), a los dirigentes de Tesalónica como politárjoi (término que los escépticos proclamaron en su momento como un error histórico garrafal, pero que ahora podemos verificar, gracias al descubrimiento de varias inscripciones que coinciden con Hech. 17:6, 8, que es verdadero), a los dirigentes de Efe- so, también con acierto, como asiárjoi (Hech.l9:31), mientras que designa correctamente «hombre principal» a la primera autoridad de Malta (Hech. 28:7). La precisión en este tipo de detalle también abarca las descripciones y la terminología más generales asociados con el cristianismo primitivo del siglo I d.C. (por ejemplo, Hech. 2:36; 3:20; 4:27 se refieren a Jesús como el "Mesías", y a la iglesia como «el Camino» en Hech. 9:2; 19:9,23; 24:14,22). La fiabilidad de
tales detalles nos da confianza en que el relato de Lucas es fidedigno en su conjunto.
4. Se ha puesto demasiado énfasis en las presuntas discrepancias entre Hechos y las Cartas de Pablo. La dificultad esencial que lleva a algunos eruditos a cuestionar la fiabilidad de Lucas como testigo presencial se reduce a lo que creen que son las discrepancias fundamentales entre el Pablo de Hechos y el retrato que el apóstol da de sí mismo en sus Cartas. Incluyen las siguientes:(1) Está claro que Pablo es un autor de cartas, pero Hechos nunca lo describe así, y no parece que Lucas haga uso nunca de las Cartas del apóstol como fuente de su relato; (2) Pablo nunca menciona explícitamente en sus Cartas su estrategia misionera de proclamación del evangelio, en primer lugar, en las sinagogas judías, para centrar su atención después en los gentiles; (3) la ciudadanía romana de Pablo desempeña un papel fundamental en sus viajes misioneros en Hechos, pero nunca alude a la misma ni una sola vez en sus Cartas; y el hecho de que (4) las inquietudes de Pablo en Hechos parecen diferir de las de sus Cartas.
Aunque está claro que encontramos diferencias entre el material de Hechos y el de las Cartas de Pablo, no son tan significativas como algunos afirman. En primer lugar, es oportuno que seamos conscientes de que Lucas es claramente selectivo en el material que comparte; tenía que serlo. Tal como está, Lucas cubre casi cuatro años en los capítulos iniciales, y todo el libro abarca unos treinta años, y ese lapso ni siquiera incluye los acontecimientos que acabaron llevando a la muerte de Pablo. Obviamente, Lucas sabía más de lo que podía compartir. No debiéramos interpretar su silencio como una falta de conocimiento que, de cierta manera, haga de su relato algo indigno de confianza.
Además, cualquier contraste entre las inquietudes de Pablo en Hechos y las de sus Cartas no debería sorprendernos realmente, dado que el apóstol habla en buena medida a dos grupos de personas diferentes. El libro de Hechos describe a Pablo, típicamente, dirigiéndose a no cristianos, mientras que sus Cartas las escribió específicamente a cristianos. Y en aquellos pasajes de Hechos en los que Pablo sí se dirige a una comunidad de cristianos (como su discurso a los dirigentes cristianos de Éfeso, registrado en Hechos 20), resulta evidente una aguda similitud con las inquietudes presentadas en sus Cartas.
¿Por qué Lucas, al parecer, no se apoyó en las Cartas de Pablo como fuente para su libro? Nadie lo sabe con certeza, pero podría haber habido varias razones. Es posible que a Lucas no le haya parecido que las Cartas fueran muy significativas para su narración histórica, y, en todo caso, pueden haberle parecido demasiado personales como para usarlas. También es una posibilidad que mientras Lucas seguía escribiendo su relato, las Cartas no fuesen fácilmente accesibles, puesto que aún no habían alcanzado una circulación generalizada. Sea como sea, no invalida lo que Lucas sí nos dice.
Aunque no creo que esas presuntas discrepancias socaven la fiabilidad de la descripción de Pablo que encontramos en Hechos, ello no quiere decir que en la actualidad podamos alinear todos los datos de Hechos con las Cartas de Pablo. Una de las mayores dificultades se presenta cuando intentamos obtener una cronología de sus viajes basándonos en lo que encontramos en Hechos y en lo que Pablo nos dice en sus Cartas. Aunque podemos reconstruir un bosquejo general de su vida y su ministerio, sencillamente no tenemos todas las piezas del rompecabezas, hecho que hace que lo que sí tenemos resulte aún más valioso. Ciertamente, tenemos prueba más que suficiente de que el relato de Lucas es preciso y fidedigno.
Los primeros años de PabloAunque no tenemos acceso a ninguna de las fuentes que Lucas usó para escribir Hechos, podemos verificar el nivel de su precisión examinando una de las fuentes que consultó para escribir su Evangelio:el Evangelio de Marcos. Un examen minucioso de los relatos compartidos por Marcos y Lucas revela no meramente dos relatos separados, sino la dependencia literaria de Lucas con respecto a Marcos. Y siempre que Lucas depende de Marcos está clarísimo que Lucas fue un autor cuidadoso que se esforzaba por reproducir fielmente sus fuentes sin distorsionarlas ni alterarlas de manera fundamental (compárense, por ejemplo, Mar. 5:21-42 y Luc. 8:40-56, o Mar. 9:38-41 y Luc. 9:49, 50). Desde luego, es razonable suponer que Lucas mantuvo el mismo nivel de precisión con sus fuentes para el libro de Hechos.
2. Lucas fue testigo ocular. Aunque Lucas tuvo que consultar a testigos oculares para gran parte de la información contenida en su Evangelio, él parece haber sido participante en muchos de los acontecimientos asociados con Pablo en Hechos, y él mismo fue seguidor de Pablo. La prueba de que Lucas fue testigo ocular se
encuentra en los pasajes de Hechos que hablan de un "nosotros" -aquellos lugares en que el pronombre pasa del"él"o"ellos//en tercera persona al "nosotros", en primera persona (Hech. 16:10-17; 20:5-15; 21:1-18; 27:1 - 28:16)-. El uso de "nosotros" en tales pasajes sugiere que, en esos instantes específicos de los viajes misioneros de Pablo, Lucas acompañaba personalmente al apóstol. Así, Lucas no solo conocía a Pablo, sino que habría estado familiarizado con los otros compañeros de viaje del apóstol. Sin duda, la familiaridad de Lucas con Pablo y sus acompañantes le facilitó mucha información fidedigna.
3. La fiabilidad de Lucas en detalles históricos. En una época en que el acceso a bibliotecas y obras de referencia era casi inexistente, un autor descuidado habría tenido numerosas ocasiones de llenar su relato, sin proponérselo, con todo tipo de errores históricos garrafales y de anacronismos, como los que se encuentran en el ficticio Evangelio de Tomás o en el Evangelio de Pedro, escritos en el siglo II d.C. Lejos de ello, los historiadores modernos han confirmado que el libro de Hechos revela un uso sorprendentemente exacto de los pequeños detalles históricos. Por ejemplo, en su descripción de los viajes de Pablo, Lucas identifica correctamente a Chipre, Aca- ya y Asia como provincias senatoriales, no imperiales (Hech. 13:4-7; 18:12; 19:31-38). Pasa a describir de manera precisa a Filipos como una colonia romana (Hech. 16:12), a los dirigentes de Tesalónica como politárjoi (término que los escépticos proclamaron en su momento como un error histórico garrafal, pero que ahora podemos verificar, gracias al descubrimiento de varias inscripciones que coinciden con Hech. 17:6, 8, que es verdadero), a los dirigentes de Efe- so, también con acierto, como asiárjoi (Hech.l9:31), mientras que designa correctamente «hombre principal» a la primera autoridad de Malta (Hech. 28:7). La precisión en este tipo de detalle también abarca las descripciones y la terminología más generales asociados con el cristianismo primitivo del siglo I d.C. (por ejemplo, Hech. 2:36; 3:20; 4:27 se refieren a Jesús como el "Mesías", y a la iglesia como «el Camino» en Hech. 9:2; 19:9,23; 24:14,22). La fiabilidad de
tales detalles nos da confianza en que el relato de Lucas es fidedigno en su conjunto.
4. Se ha puesto demasiado énfasis en las presuntas discrepancias entre Hechos y las Cartas de Pablo. La dificultad esencial que lleva a algunos eruditos a cuestionar la fiabilidad de Lucas como testigo presencial se reduce a lo que creen que son las discrepancias fundamentales entre el Pablo de Hechos y el retrato que el apóstol da de sí mismo en sus Cartas. Incluyen las siguientes:(1) Está claro que Pablo es un autor de cartas, pero Hechos nunca lo describe así, y no parece que Lucas haga uso nunca de las Cartas del apóstol como fuente de su relato; (2) Pablo nunca menciona explícitamente en sus Cartas su estrategia misionera de proclamación del evangelio, en primer lugar, en las sinagogas judías, para centrar su atención después en los gentiles; (3) la ciudadanía romana de Pablo desempeña un papel fundamental en sus viajes misioneros en Hechos, pero nunca alude a la misma ni una sola vez en sus Cartas; y el hecho de que (4) las inquietudes de Pablo en Hechos parecen diferir de las de sus Cartas.
Aunque está claro que encontramos diferencias entre el material de Hechos y el de las Cartas de Pablo, no son tan significativas como algunos afirman. En primer lugar, es oportuno que seamos conscientes de que Lucas es claramente selectivo en el material que comparte; tenía que serlo. Tal como está, Lucas cubre casi cuatro años en los capítulos iniciales, y todo el libro abarca unos treinta años, y ese lapso ni siquiera incluye los acontecimientos que acabaron llevando a la muerte de Pablo. Obviamente, Lucas sabía más de lo que podía compartir. No debiéramos interpretar su silencio como una falta de conocimiento que, de cierta manera, haga de su relato algo indigno de confianza.
Además, cualquier contraste entre las inquietudes de Pablo en Hechos y las de sus Cartas no debería sorprendernos realmente, dado que el apóstol habla en buena medida a dos grupos de personas diferentes. El libro de Hechos describe a Pablo, típicamente, dirigiéndose a no cristianos, mientras que sus Cartas las escribió específicamente a cristianos. Y en aquellos pasajes de Hechos en los que Pablo sí se dirige a una comunidad de cristianos (como su discurso a los dirigentes cristianos de Éfeso, registrado en Hechos 20), resulta evidente una aguda similitud con las inquietudes presentadas en sus Cartas.
¿Por qué Lucas, al parecer, no se apoyó en las Cartas de Pablo como fuente para su libro? Nadie lo sabe con certeza, pero podría haber habido varias razones. Es posible que a Lucas no le haya parecido que las Cartas fueran muy significativas para su narración histórica, y, en todo caso, pueden haberle parecido demasiado personales como para usarlas. También es una posibilidad que mientras Lucas seguía escribiendo su relato, las Cartas no fuesen fácilmente accesibles, puesto que aún no habían alcanzado una circulación generalizada. Sea como sea, no invalida lo que Lucas sí nos dice.
Aunque no creo que esas presuntas discrepancias socaven la fiabilidad de la descripción de Pablo que encontramos en Hechos, ello no quiere decir que en la actualidad podamos alinear todos los datos de Hechos con las Cartas de Pablo. Una de las mayores dificultades se presenta cuando intentamos obtener una cronología de sus viajes basándonos en lo que encontramos en Hechos y en lo que Pablo nos dice en sus Cartas. Aunque podemos reconstruir un bosquejo general de su vida y su ministerio, sencillamente no tenemos todas las piezas del rompecabezas, hecho que hace que lo que sí tenemos resulte aún más valioso. Ciertamente, tenemos prueba más que suficiente de que el relato de Lucas es preciso y fidedigno.
Saulo, como se llamaba originalmente, nació en el seno de una familia judía muy devota y pasó los primeros años de su vida en Tarso, capital de la provincia romana de Cilicia (Hech. 21:39). En aquella época Tarso era una ciudad griega famosa por su interés en la educación y la filosofía. Aunque vivían a centenares de kilómetros de las fronteras de Tierra Santa, los padres de Saulo, de la tribu de Benjamín, evitaron con sumo cuidado asimilarse a la cultura local. Siguieron las instrucciones dadas a Abraham y circuncidaron a su hijo cuando tenía ocho días de nacido (Fil. 3:5) y se ocuparon de que, aunque aprendiera griego, su primera lengua fuese la materna (Hech. 26:14). Si bien solemos referirnos a él por Pablo, su nombre hebreo era Saulo, lo que puede sugerir que sus padres lo llamaron así en memoria de un antepasado legendario de la tribu:Saúl, el primer rey de Israel. Las referencias de Hechos 7:58 y Filemón 9 sugieren que probablemente nació hacia el año 5 d.C.
A diferencia de Jesús, Saulo no provenía de un hogar con recursos limitados. Al contrario, todo parece sugerir que su familia no solo tenía cierto grado de riqueza, sino que era muy respetada en su comunidad. En el mundo antiguo, la ciudadanía era un honor concedido a pocos provincianos, pero Saulo afirma que no solo era ciudadano de Tarso, sino que había nacido con la ciudadanía romana, lo que era aún más importante. La ciudadanía romana era muy deseada, puesto que garantizaba prerrogativas especiales que pocos poseían:derecho a voto, a la tenencia de propiedades, a tener un juicio justo y público y muchos otros privilegios legales. Aunque la ciudadanía podía obtenerse u otorgarse por varias razones, la costumbre seguía requiriendo que la persona a la que se concedía la ciudadanía tuviese medios suficientes al menos para tener propiedades por un valor de quinientas dracmas, cantidad aproximadamente igual a dos años de entradas de un jornalero. Dado que Saulo nació siendo ciudadano, es probable que heredara este derecho de su padre o de su abuelo, y se habría beneficiado de ello en su desarrollo.
Dicho sea de paso, la costumbre romana requería que sus padres lo inscribieran oficialmente como ciudadano romano nueve días después del nacimiento, lo que, en su caso, significa al día siguiente al de su circuncisión. En el momento de su inscripción, Saulo habría recibido un nombre latino oficial en tres partes. La única parte de ese nombre que nos es conocida en la actualidad es Pablo, que en latín es Paulus. Por lo tanto, dependiendo del entorno en el que se encontrara, estaría acostumbrado a que lo llamaran Saulo o Pablo.
La formación religiosa inicial tuvo lugar en casa e incluyó la memorización de las Escrituras hebreas. Cuando cumplió seis o siete años, aprendería a leer y escribir en la sinagoga local, donde las Escrituras hebreas habrían sido su único libro de texto. A los doce o trece años de edad, recibiría su bar mitzvá, rito especial que lo designaba hijo de los mandamientos. Y más o menos en esa misma época se le habrían presentado las tradiciones de los padres, una cuantiosa colección de reglas orales que estipulaba cómo había que observar la ley en las variadas circunstancias de la vida."' En algún momento, la formación religiosa de Saulo se hizo más oficial cuando decidió hacerse fariseo y se trasladó a Jerusa- lén a estudiar con Gamaliel, uno de los fariseos más destacados de su época (Hech. 22:3; Gál. 1:14). Los fariseos eran un grupo de judíos que recalcaban la estricta observancia de la tora (ley hebrea), especialmente tal como era interpretada por las tradiciones de sus ancestros. Aunque algunos fariseos eran más indulgentes, Pablo parece haberse sentido atraído por el grupo más estricto, un grupo decidido a contribuir a cumplir las grandes profecías dadas por Dios a Israel purificando a su nación de todas las formas de deslealtad a su ley.
Perseguidor de los cristianos
Aunque es casi seguro que Saulo estudiaba en Jerusalén en la época de la crucifixión de Jesús, es imposible saber si alguna vez se topó directamente con el Maestro. Sin embargo, está claro que, después de la muerte de Jesús, Saulo se convenció de que los cristianos formaban parte del problema fundamental que acosaba al judaismo. Las cosas en Israel no iban bien. Dios había hecho muchas promesas maravillosas a su pueblo sobre su reino venidero (Dan. 2; Zac. 8:23; Isa. 40-55), pero seguían sin cumplirse. Aunque el Señor había liberado a Israel de su cautiverio babilónico y lo había devuelto a su propia tierra natal, sus habitantes seguían siendo poco más que cautivos de los romanos. Saulo estaba convencido de que, con tal que Israel fuese más fiel a Dios, este intervendría y convertiría sus promesas en realidad. Y, según el entender de Saulo, no había forma más descarada de infidelidad y apostasía en Israel que la practicada por los seguidores de Jesús. Afirmaban no solo que Jesús era el Mesías prometido y el auténtico centro de la fe hebrea, sino también que era Dios encarnado -un ideal completamente ridículo para Saulo, dado que los romanos habían crucificado a Jesús como a un vulgar delincuente-.
Igual que Finees, cuyo celo salvó a Israel de la idolatría en Números 25, Saulo decidió hacer cuanto estuviera a su alcance para librar a Israel de la enseñanza insidiosa de los que adoraban a Jesús. Aunque la persecución de la iglesia primitiva por parte de Saulo comienza de forma muy poco conspicua, ya que él se limita a cuidar los mantos de los verdugos de Esteban, intensifica su severidad rápidamente. De hecho, varias de las palabras que Lucas empleó para describir las acciones de Saulo retratan la semblanza de una fiera rapaz o de un soldado entregado al pillaje que busca la destrucción de su oponente. Por ejemplo, la palabra traducida «estragos» en Hechos 8:3 (NVI) aparece en la traducción griega del Antiguo Testamento (Sal. 80:13) para describir la conducta descontrolada y destructiva de un jabalí. Y el historiador judío Josefo usa a menudo la palabra traducida «asolar» en Hechos 9:21 y «perseguir» en Gá latas 1:13, 23 para describir a los soldados que no muestran freno alguno en su brutalidad contra sus oponentes y su tierra.
Estaba claro que el trabajo de Saulo en contra los cristianos no era un asunto de conveniencia que emprendía con desgana. Estaba más que dispuesto a arrojar a hombres, mujeres y niños en la cárcel, y hasta a hablar contra ellos cuando se enfrentaban a la pena capital (Hech. 9:1, 2,13,14, 21; 22:4, 5; 26:9-11). Su celo contra los cristianos lo llevó incluso a solicitar y recibir autorización de los sumos sacerdotes para perseguir y atrapar a los que vivían fuera de Judea. Sus acciones ponen de manifiesto que se proponía exterminar la fe cristiana.
Podemos ver un ejemplo moderno de la mentalidad que impulsó a Saulo a perseguir a los primeros cristianos con tanta violencia en el asesinato del primer ministro israelí Isaac Rabín, ocurrido en 1995. En su empeño por poner fin a las hostilidades entre judíos y palestinos y obtener una paz duradera, Rabín había decidido entregar porciones de la tierra de Israel al control palestino. El asesino de Rabín era un joven que, como Saulo, era estudiante de la tora, la ley judía. Yigal Amir estaba convencido de que, al quitar la vida a Rabín, actuaba al servicio de Dios como un verdadero patriota de Israel. Amir consideraba que la decisión de Rabín de renunciar a tierra que Dios, el Señor, había entregado a sus antepasados era un acto de rebelión. Igual que Saulo respecto de los primeros cristianos, Amir determinó detener a Rabín sin importar el costo.
Transformado por el Cristo resucitado
La posibilidad de la conversión de Saulo al cristianismo había sido, desde una perspectiva humana, un acontecimiento sumamente improbable. Sin embargo, ¡ocurrió! Cuando se aproximaba a Damasco para perseguir a los cristianos de esa ciudad, Dios cambió su vida para siempre.
El relato de la transformación del futuro apóstol es de tal importancia que Lucas lo repite en tres ocasiones diferentes (Hech. 9:1-19; 22:6-16; 26:12-18). Sin embargo, es importante que señalemos que la conversión de Saulo no surgió de la nada, ni fue forzada. Saulo no era ateo ni nada por el estilo. Muy al contrario, era un hombre religioso, aunque gravemente equivocado en su punto de vista sobre Dios. Las palabras que Jesús le dirigió: «Dura cosa te es dar coces contra el aguijón» (Hech. 26:14) indican que el Espíritu ya venía acosando la conciencia de Saulo. En el mundo antiguo, un «aguijón» era una vara con una punta afilada usada para pinchar a los bueyes cuando se resistían a arar. Aunque Saulo llevaba algún tiempo luchando contra los pinchazos de Dios, por fin, camino de Damasco, gracias al encuentro milagroso con el Jesús resucitado, escogió cesar en su lucha.
Pero, ¿qué ocurrió para transformar todo el curso de su vida?
Un estudio minucioso de los tres relatos de su conversión indica que cambió por dos razones significativas.
En primer lugar, aunque Saulo había oído mucho sobre Jesús, y hasta quizá lo haya visto en los días finales que llevaron a su crucifixión, fue durante su viaje a Damasco que Saulo se encontró con el Cristo resucitado por vez primera. De hecho, en sus Cartas es categórico en que no solo vio una visión, ni simplemente oyó una «voz». En realidad, contempló con sus propios ojos al Señor resucitado y glorificado (1 Cor. 15:8; Gál. 1:16). Cuando esto ocurrió, de repente Saulo se dio cuenta que su vida estaba patas arriba. El hecho estremecedor de que Jesús estuviese resucitado realmente lo cambiaba todo. Significaba que era verdaderamente el Mesías, y que su muerte en la cruz no fue una derrota, sino el medio glorioso mediante el cual Dios había derribado a los poderes del pecado y de la muerte, el auténtico enemigo que acosaba a su pueblo. Todas las promesas que Pablo intentaba contribuir a que Dios cumpliera ya habían sido cumplidas en Cristo, y en Jesús el reino de Dios ya había sido inaugurado. Lejos de ayudar a Dios, ¡Saulo había estado actuando contra él!
Sin embargo, en Saulo también cambió algo más. No solo encontró al Cristo resucitado para sí mismo, sino que también experimentó el «llamamiento» de Cristo. La palabra griega traducida «llamar» puede significar varias cosas en el Nuevo Testamento. Puede referirse al nombre o al apodo de una persona (Mat. 1:21; Luc. 6:15), una invitación (Mat. 22:2-10; Luc. 14:16-25), o ser parte incluso del acto espiritual de «invocar» a Dios (Rom. 10:13). No obstante, en las casi cincuenta veces que Pablo usa «llamar», normalmente tiene en mente el llamamiento divino en la vida de una persona (Gál. 1:13-15; Rom. 1:1, 7). Y Saulo experimentó exactamente eso en la carretera de Damasco. No solo encontró al Jesús resucitado para sí, sino que oyó el llamamiento que le hacía para que le entregara su vida (Hech. 26:16-18; 22:10; 9:6). Dios tenía un plan para su vida que le daba la paz que faltaba en su corazón. Su consciencia y su certidumbre de ese llamamiento le dieron la fuerza y la confianza que necesitaba para levantarse contra la oposición y
las dificultades que experimentaría como seguidor de Jesús.
El evangelio va a los gentiles Ahora que iba a ser conocido para siempre como Pablo, empezó a proclamar el evangelio sin desperdiciar ni un momento. Toda la energía que había derrochado persiguiendo cristianos la redirigió a partir de entonces a difundir la buena nueva de Jesús. Después de pasar varios años en Arabia y volver después a Damasco, Pablo viajó a Jerusalén para entrevistarse con los apóstoles. Inseguros de la sinceridad de su conversión, lo animaron a regresar a su ciudad natal de Tarso. Y así lo hizo Pablo, quedándose allí más de cinco años. Es difícil decir qué pasó durante ese período. No obstante, basándonos en sus comentarios de Gálatas 1:21, parece que estuvo predicando el evangelio en las regiones de Siria y Cilicia. Hay quienes han sugerido que quizá en esa época su familia lo desheredó (cf. Fil. 3:8) y que sufrió distintas penurias que describe en 2 Corintios 11:23-28. Pasase lo que pasase aquellos años en Tarso, es obvio que Dios preparaba a Pablo para una esfera de influencia mucho mayor. No deja de tener su ironía que ello lo pusiese frente a frente con algunos cristianos que habían huido de su persecución en Jerusalén.
La persecución que se desató en Jerusalén después de la muerte de Esteban hizo que muchos creyentes judíos huyesen quinientos kilómetros hacia el norte, hasta Antioquía de Siria. Con una población cosmopolita de aproximadamente medio millón de habitantes, Antioquía era un emplazamiento ideal para una iglesia. A medida que el grupo de creyentes creció en los años siguientes, empezó a producirse algo desacostumbrado. Los gentiles empezaron a sentirse atraídos por el evangelio. Inseguros por la situación, los apóstoles de Jerusalén encargaron a Bernabé que subiera a Antioquía para evaluar la situación.
Poco después de llegar a Antioquía, Bernabé reconoció que el Espíritu de Dios, ciertamente, estaba atrayendo a los gentiles al evangelio. Si se quería que tal evangelización entre los gentiles alcanzase su pleno potencial, era necesario que Bernabé encontrase a alguien perfectamente familiarizado con el mundo gentil, pero también entregado a Jesús. De inmediato pensó en Pablo, quien se encontraba en Tarso, a corta distancia.
No hay que decir que Pablo aceptó la invitación. Y, como suele decirse, lo demás es historia. Su ministerio en Antioquía floreció. La iglesia no solo creció, sino que se convirtió en la base misionera desde la que propagaría el evangelio a los gentiles que vivían en los distintos territorios que bordeaban el Mediterráneo. Aunque construir una cronología de la vida de Pablo tiene sus dificultades, la tabla anterior facilita una visión básica de conjunto de sus actividades misioneras y las fechas probables para las mismas.
El encuentro con el Cristo resucitado
Pablo fue transformado en el camino de Damasco porque allí se encontró con el Cristo resucitado y oyó con claridad el llamamiento divino que le pedía la entrega de su vida, y lo aceptó. No deja de tener su interés que esos sean los dos mismos ingredientes que tienen que acompañar la vida de todo seguidor de Jesús. No quiero decir que todo cristiano tenga que tener una forma espectacular de conversión. Sin embargo, la Biblia sí enseña que todo creyente debe tener una experiencia personal con el Jesús resucitado. Para algunos puede ser espectacular, mientras que para otros podría ser como el sol naciente: una valoración siempre creciente del amor de Dios. Sea como sea, cada uno de nosotros debe encontrarse por sí mismo con el Cristo resucitado. No podemos depender de la experiencia de los demás.
Como Pablo, es urgente que también oigamos el llamamiento divino. Para algunos, ese llamamiento podría ser un susurro sosegado, o una serie de circunstancias a través de las cuales Dios nos enfrente con la necesidad de algún tipo de cambio en nuestra vida. Podría ser un emplazamiento a seguirlo por vez primera en el bautismo, o quizá en un nuevo bautismo. Para otros el llamamiento puede ser alcanzar una experiencia más profunda y significativa con Jesús. Sea como sea, el llamamiento de Dios no es una experiencia que ocurra una sola vez: llega en diversos momentos de la vida y siempre nos acerca a él.
A diferencia de Jesús, Saulo no provenía de un hogar con recursos limitados. Al contrario, todo parece sugerir que su familia no solo tenía cierto grado de riqueza, sino que era muy respetada en su comunidad. En el mundo antiguo, la ciudadanía era un honor concedido a pocos provincianos, pero Saulo afirma que no solo era ciudadano de Tarso, sino que había nacido con la ciudadanía romana, lo que era aún más importante. La ciudadanía romana era muy deseada, puesto que garantizaba prerrogativas especiales que pocos poseían:derecho a voto, a la tenencia de propiedades, a tener un juicio justo y público y muchos otros privilegios legales. Aunque la ciudadanía podía obtenerse u otorgarse por varias razones, la costumbre seguía requiriendo que la persona a la que se concedía la ciudadanía tuviese medios suficientes al menos para tener propiedades por un valor de quinientas dracmas, cantidad aproximadamente igual a dos años de entradas de un jornalero. Dado que Saulo nació siendo ciudadano, es probable que heredara este derecho de su padre o de su abuelo, y se habría beneficiado de ello en su desarrollo.
Dicho sea de paso, la costumbre romana requería que sus padres lo inscribieran oficialmente como ciudadano romano nueve días después del nacimiento, lo que, en su caso, significa al día siguiente al de su circuncisión. En el momento de su inscripción, Saulo habría recibido un nombre latino oficial en tres partes. La única parte de ese nombre que nos es conocida en la actualidad es Pablo, que en latín es Paulus. Por lo tanto, dependiendo del entorno en el que se encontrara, estaría acostumbrado a que lo llamaran Saulo o Pablo.
La formación religiosa inicial tuvo lugar en casa e incluyó la memorización de las Escrituras hebreas. Cuando cumplió seis o siete años, aprendería a leer y escribir en la sinagoga local, donde las Escrituras hebreas habrían sido su único libro de texto. A los doce o trece años de edad, recibiría su bar mitzvá, rito especial que lo designaba hijo de los mandamientos. Y más o menos en esa misma época se le habrían presentado las tradiciones de los padres, una cuantiosa colección de reglas orales que estipulaba cómo había que observar la ley en las variadas circunstancias de la vida."' En algún momento, la formación religiosa de Saulo se hizo más oficial cuando decidió hacerse fariseo y se trasladó a Jerusa- lén a estudiar con Gamaliel, uno de los fariseos más destacados de su época (Hech. 22:3; Gál. 1:14). Los fariseos eran un grupo de judíos que recalcaban la estricta observancia de la tora (ley hebrea), especialmente tal como era interpretada por las tradiciones de sus ancestros. Aunque algunos fariseos eran más indulgentes, Pablo parece haberse sentido atraído por el grupo más estricto, un grupo decidido a contribuir a cumplir las grandes profecías dadas por Dios a Israel purificando a su nación de todas las formas de deslealtad a su ley.
Perseguidor de los cristianos
Aunque es casi seguro que Saulo estudiaba en Jerusalén en la época de la crucifixión de Jesús, es imposible saber si alguna vez se topó directamente con el Maestro. Sin embargo, está claro que, después de la muerte de Jesús, Saulo se convenció de que los cristianos formaban parte del problema fundamental que acosaba al judaismo. Las cosas en Israel no iban bien. Dios había hecho muchas promesas maravillosas a su pueblo sobre su reino venidero (Dan. 2; Zac. 8:23; Isa. 40-55), pero seguían sin cumplirse. Aunque el Señor había liberado a Israel de su cautiverio babilónico y lo había devuelto a su propia tierra natal, sus habitantes seguían siendo poco más que cautivos de los romanos. Saulo estaba convencido de que, con tal que Israel fuese más fiel a Dios, este intervendría y convertiría sus promesas en realidad. Y, según el entender de Saulo, no había forma más descarada de infidelidad y apostasía en Israel que la practicada por los seguidores de Jesús. Afirmaban no solo que Jesús era el Mesías prometido y el auténtico centro de la fe hebrea, sino también que era Dios encarnado -un ideal completamente ridículo para Saulo, dado que los romanos habían crucificado a Jesús como a un vulgar delincuente-.
Igual que Finees, cuyo celo salvó a Israel de la idolatría en Números 25, Saulo decidió hacer cuanto estuviera a su alcance para librar a Israel de la enseñanza insidiosa de los que adoraban a Jesús. Aunque la persecución de la iglesia primitiva por parte de Saulo comienza de forma muy poco conspicua, ya que él se limita a cuidar los mantos de los verdugos de Esteban, intensifica su severidad rápidamente. De hecho, varias de las palabras que Lucas empleó para describir las acciones de Saulo retratan la semblanza de una fiera rapaz o de un soldado entregado al pillaje que busca la destrucción de su oponente. Por ejemplo, la palabra traducida «estragos» en Hechos 8:3 (NVI) aparece en la traducción griega del Antiguo Testamento (Sal. 80:13) para describir la conducta descontrolada y destructiva de un jabalí. Y el historiador judío Josefo usa a menudo la palabra traducida «asolar» en Hechos 9:21 y «perseguir» en Gá latas 1:13, 23 para describir a los soldados que no muestran freno alguno en su brutalidad contra sus oponentes y su tierra.
Estaba claro que el trabajo de Saulo en contra los cristianos no era un asunto de conveniencia que emprendía con desgana. Estaba más que dispuesto a arrojar a hombres, mujeres y niños en la cárcel, y hasta a hablar contra ellos cuando se enfrentaban a la pena capital (Hech. 9:1, 2,13,14, 21; 22:4, 5; 26:9-11). Su celo contra los cristianos lo llevó incluso a solicitar y recibir autorización de los sumos sacerdotes para perseguir y atrapar a los que vivían fuera de Judea. Sus acciones ponen de manifiesto que se proponía exterminar la fe cristiana.
Podemos ver un ejemplo moderno de la mentalidad que impulsó a Saulo a perseguir a los primeros cristianos con tanta violencia en el asesinato del primer ministro israelí Isaac Rabín, ocurrido en 1995. En su empeño por poner fin a las hostilidades entre judíos y palestinos y obtener una paz duradera, Rabín había decidido entregar porciones de la tierra de Israel al control palestino. El asesino de Rabín era un joven que, como Saulo, era estudiante de la tora, la ley judía. Yigal Amir estaba convencido de que, al quitar la vida a Rabín, actuaba al servicio de Dios como un verdadero patriota de Israel. Amir consideraba que la decisión de Rabín de renunciar a tierra que Dios, el Señor, había entregado a sus antepasados era un acto de rebelión. Igual que Saulo respecto de los primeros cristianos, Amir determinó detener a Rabín sin importar el costo.
Transformado por el Cristo resucitado
La posibilidad de la conversión de Saulo al cristianismo había sido, desde una perspectiva humana, un acontecimiento sumamente improbable. Sin embargo, ¡ocurrió! Cuando se aproximaba a Damasco para perseguir a los cristianos de esa ciudad, Dios cambió su vida para siempre.
El relato de la transformación del futuro apóstol es de tal importancia que Lucas lo repite en tres ocasiones diferentes (Hech. 9:1-19; 22:6-16; 26:12-18). Sin embargo, es importante que señalemos que la conversión de Saulo no surgió de la nada, ni fue forzada. Saulo no era ateo ni nada por el estilo. Muy al contrario, era un hombre religioso, aunque gravemente equivocado en su punto de vista sobre Dios. Las palabras que Jesús le dirigió: «Dura cosa te es dar coces contra el aguijón» (Hech. 26:14) indican que el Espíritu ya venía acosando la conciencia de Saulo. En el mundo antiguo, un «aguijón» era una vara con una punta afilada usada para pinchar a los bueyes cuando se resistían a arar. Aunque Saulo llevaba algún tiempo luchando contra los pinchazos de Dios, por fin, camino de Damasco, gracias al encuentro milagroso con el Jesús resucitado, escogió cesar en su lucha.
Pero, ¿qué ocurrió para transformar todo el curso de su vida?
Un estudio minucioso de los tres relatos de su conversión indica que cambió por dos razones significativas.
En primer lugar, aunque Saulo había oído mucho sobre Jesús, y hasta quizá lo haya visto en los días finales que llevaron a su crucifixión, fue durante su viaje a Damasco que Saulo se encontró con el Cristo resucitado por vez primera. De hecho, en sus Cartas es categórico en que no solo vio una visión, ni simplemente oyó una «voz». En realidad, contempló con sus propios ojos al Señor resucitado y glorificado (1 Cor. 15:8; Gál. 1:16). Cuando esto ocurrió, de repente Saulo se dio cuenta que su vida estaba patas arriba. El hecho estremecedor de que Jesús estuviese resucitado realmente lo cambiaba todo. Significaba que era verdaderamente el Mesías, y que su muerte en la cruz no fue una derrota, sino el medio glorioso mediante el cual Dios había derribado a los poderes del pecado y de la muerte, el auténtico enemigo que acosaba a su pueblo. Todas las promesas que Pablo intentaba contribuir a que Dios cumpliera ya habían sido cumplidas en Cristo, y en Jesús el reino de Dios ya había sido inaugurado. Lejos de ayudar a Dios, ¡Saulo había estado actuando contra él!
Sin embargo, en Saulo también cambió algo más. No solo encontró al Cristo resucitado para sí mismo, sino que también experimentó el «llamamiento» de Cristo. La palabra griega traducida «llamar» puede significar varias cosas en el Nuevo Testamento. Puede referirse al nombre o al apodo de una persona (Mat. 1:21; Luc. 6:15), una invitación (Mat. 22:2-10; Luc. 14:16-25), o ser parte incluso del acto espiritual de «invocar» a Dios (Rom. 10:13). No obstante, en las casi cincuenta veces que Pablo usa «llamar», normalmente tiene en mente el llamamiento divino en la vida de una persona (Gál. 1:13-15; Rom. 1:1, 7). Y Saulo experimentó exactamente eso en la carretera de Damasco. No solo encontró al Jesús resucitado para sí, sino que oyó el llamamiento que le hacía para que le entregara su vida (Hech. 26:16-18; 22:10; 9:6). Dios tenía un plan para su vida que le daba la paz que faltaba en su corazón. Su consciencia y su certidumbre de ese llamamiento le dieron la fuerza y la confianza que necesitaba para levantarse contra la oposición y
las dificultades que experimentaría como seguidor de Jesús.
El evangelio va a los gentiles Ahora que iba a ser conocido para siempre como Pablo, empezó a proclamar el evangelio sin desperdiciar ni un momento. Toda la energía que había derrochado persiguiendo cristianos la redirigió a partir de entonces a difundir la buena nueva de Jesús. Después de pasar varios años en Arabia y volver después a Damasco, Pablo viajó a Jerusalén para entrevistarse con los apóstoles. Inseguros de la sinceridad de su conversión, lo animaron a regresar a su ciudad natal de Tarso. Y así lo hizo Pablo, quedándose allí más de cinco años. Es difícil decir qué pasó durante ese período. No obstante, basándonos en sus comentarios de Gálatas 1:21, parece que estuvo predicando el evangelio en las regiones de Siria y Cilicia. Hay quienes han sugerido que quizá en esa época su familia lo desheredó (cf. Fil. 3:8) y que sufrió distintas penurias que describe en 2 Corintios 11:23-28. Pasase lo que pasase aquellos años en Tarso, es obvio que Dios preparaba a Pablo para una esfera de influencia mucho mayor. No deja de tener su ironía que ello lo pusiese frente a frente con algunos cristianos que habían huido de su persecución en Jerusalén.
La persecución que se desató en Jerusalén después de la muerte de Esteban hizo que muchos creyentes judíos huyesen quinientos kilómetros hacia el norte, hasta Antioquía de Siria. Con una población cosmopolita de aproximadamente medio millón de habitantes, Antioquía era un emplazamiento ideal para una iglesia. A medida que el grupo de creyentes creció en los años siguientes, empezó a producirse algo desacostumbrado. Los gentiles empezaron a sentirse atraídos por el evangelio. Inseguros por la situación, los apóstoles de Jerusalén encargaron a Bernabé que subiera a Antioquía para evaluar la situación.
Poco después de llegar a Antioquía, Bernabé reconoció que el Espíritu de Dios, ciertamente, estaba atrayendo a los gentiles al evangelio. Si se quería que tal evangelización entre los gentiles alcanzase su pleno potencial, era necesario que Bernabé encontrase a alguien perfectamente familiarizado con el mundo gentil, pero también entregado a Jesús. De inmediato pensó en Pablo, quien se encontraba en Tarso, a corta distancia.
| Cronología básica de las actividades misioneras de Pablo | ||
| Fecha | Acontecimiento | Referencia bíblica |
| 34 | Llamamiento de Pablo | Hech.9:1—19; Gál.1:15,16 |
| 34-37 | Pablo en Damasco y Arabia | Hech.9:20-25; Gál.1:17 |
| 37-43 | Pablo en Tarso y Olida | Gál.1:21 |
| 43-47 | Pablo en Antioquía | Hech.11:26 —13:3 |
| 47-48 | Primer viaje misionero de Pablo | Hech.13:3-14:26 |
| 48 | Pablo escribe Gálatas (?) | Gál.1:1, 2 |
| 49-51 | Segundo viaje misionero de Pablo | Hech.15:41 -18:22 |
| 51-57 | Tercer viaje misionero de Pablo | Hech.18:23-21:8 |
| 57-59 | Pablo preso en Cesarea | Hech.23:33 -26:32 |
| 59-60 | Viaje de Pablo a Roma | Hech.27:1 -28:16 |
| 60-62 | Primer encarcelamiento romano de Pablo | Hech.28:14-31 |
| 62-64 | Viajes posteriores de Pablo | |
| 64-65 | Arresto de Pablo y muerte en | Roma 2Tim.4:16,17 |
El encuentro con el Cristo resucitado
Pablo fue transformado en el camino de Damasco porque allí se encontró con el Cristo resucitado y oyó con claridad el llamamiento divino que le pedía la entrega de su vida, y lo aceptó. No deja de tener su interés que esos sean los dos mismos ingredientes que tienen que acompañar la vida de todo seguidor de Jesús. No quiero decir que todo cristiano tenga que tener una forma espectacular de conversión. Sin embargo, la Biblia sí enseña que todo creyente debe tener una experiencia personal con el Jesús resucitado. Para algunos puede ser espectacular, mientras que para otros podría ser como el sol naciente: una valoración siempre creciente del amor de Dios. Sea como sea, cada uno de nosotros debe encontrarse por sí mismo con el Cristo resucitado. No podemos depender de la experiencia de los demás.
Como Pablo, es urgente que también oigamos el llamamiento divino. Para algunos, ese llamamiento podría ser un susurro sosegado, o una serie de circunstancias a través de las cuales Dios nos enfrente con la necesidad de algún tipo de cambio en nuestra vida. Podría ser un emplazamiento a seguirlo por vez primera en el bautismo, o quizá en un nuevo bautismo. Para otros el llamamiento puede ser alcanzar una experiencia más profunda y significativa con Jesús. Sea como sea, el llamamiento de Dios no es una experiencia que ocurra una sola vez: llega en diversos momentos de la vida y siempre nos acerca a él.
He obtenido esta y la siguiente información sobre la fíabilidad histórica de Hechos en las siguientes fuentes: D. A. Carson et al., An lntroduction to the New Testament [Introducción al Nuevo Testamento] (Grand Rapids: Zondervan, 1992), pp. 181-213; Colin J. Hemer, The Book of Acts ¡n the Setting of Hellenistic History [El libro de Hechos en el marco de la historia helenística] (Eisenbrauns, 1990); y John Drane, Introducing the New Testament [Introducción del Nuevo Testamento] (Minneapolis: Fortress Press, 2001), pp. 257-264.
Deseo expresar mi gratitud a mis colegas Dave Thomas y Bruce Johanson, de la Universidad de Walla Walla, por el tiempo que dedicaron a la lectura y a comentar este manuscrito. Tengo una deuda de gratitud especial con mi buen amigo Bob Strom, cuyas abundantes críticas y sugerencias no tienen precio.
John M cRay, Paul: His Life and Teaching [Pablo: Su vida y su enseñanza] (Grand Rapids: Baker Academic, 2003), p. 24.
FUENTE:IASD - ACES
GALATAS
CARL P. COSAERT
IASD: MEDITACIONES MATINALES - Mi Elección Diaria - 01 de Octubre 2011
En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel. Isaías 17:7.
Julia esbozó una linda sonrisa, al recibir su regalo. Era el día de su cumpleaños, y había soñando con ese presente durante mucho tiempo; hablaba sobre él de día y de noche, a toda hora, en todo lugar.
Su papá se aproximó, y le dijo:
-Hijita, déjame armar eso. Yo puedo ayudarte.
-¡No, papito! Yo puedo sola.
Pasados veinte minutos, vino el llanto: el juguete soñado, ansiado, hablado y cantado por mucho tiempo, estaba roto y sin condiciones de ser usado. Con los ojos llenos de lágrimas, la niña miró a su padre y le dijo:
-Papá, ¿puedes ayudarme? ¿Arreglas mi juguete?
El ser humano no es más que un niño. Va por la vida queriendo hacer todo solo; y solo se hiere, sufre y llora. Así es hoy, lo fue en el pasado y lo será hasta que Jesús vuelva.
El pueblo de Israel tenía un pacto establecido con Dios: ustedes me obedecen y yo los cuido. Simple. Bastaba seguir ese acuerdo, y la vida sería buena, sin dolor ni lágrimas. Pero, por más sencillo que pareciera, Israel insistía en ir por otro camino.
Se comprometió en la idolatría de los pueblos que lo rodeaban; puso de lado el pacto y al propio Dios. En varias ocasiones, el Señor lo llamó de regreso, lo invitó a sus brazos, lo buscó como a una manada perdida. Pero, el pueblo simplemente dijo: ¡No! La consecuencia era inevitable.
Un día, el poderoso ejército de Asiria llegó con toda su fuerza, derrotó a Israel, lo esclavizó y lo humilló. Sobraron dolor, vergüenza, sufrimiento; y el pueblo, dice el texto de hoy, se acordó de Dios. ¿En esa circunstancia? No era que Dios no lo oyese más -incluso, porque Dios siempre oye a su hijo-, pero, ¿tenía que esperar hasta ese momento? Tantas invitaciones, mensajes, llamados, ¡y nada! Pero, cuando el dolor, la tristeza y la vergüenza llegaron, Israel se acordó de Dios.
En la vida, existen opciones. Una de ellas es aceptar la protección divina cuando todo va bien, y la otra es buscar a Dios cuando todo va mal. En ambas, Dios te oye, te salva del dolor y te brinda la protección que necesitas; pero, ¿en qué situación piensas que es mejor buscarlo?
Antes de comenzar un nuevo día, repite: "Hoy oiré tu voz, mi Creador. Mis ojos estarán en ti, Santo de Israel".
Julia esbozó una linda sonrisa, al recibir su regalo. Era el día de su cumpleaños, y había soñando con ese presente durante mucho tiempo; hablaba sobre él de día y de noche, a toda hora, en todo lugar.
Su papá se aproximó, y le dijo:
-Hijita, déjame armar eso. Yo puedo ayudarte.
-¡No, papito! Yo puedo sola.
Pasados veinte minutos, vino el llanto: el juguete soñado, ansiado, hablado y cantado por mucho tiempo, estaba roto y sin condiciones de ser usado. Con los ojos llenos de lágrimas, la niña miró a su padre y le dijo:
-Papá, ¿puedes ayudarme? ¿Arreglas mi juguete?
El ser humano no es más que un niño. Va por la vida queriendo hacer todo solo; y solo se hiere, sufre y llora. Así es hoy, lo fue en el pasado y lo será hasta que Jesús vuelva.
El pueblo de Israel tenía un pacto establecido con Dios: ustedes me obedecen y yo los cuido. Simple. Bastaba seguir ese acuerdo, y la vida sería buena, sin dolor ni lágrimas. Pero, por más sencillo que pareciera, Israel insistía en ir por otro camino.
Se comprometió en la idolatría de los pueblos que lo rodeaban; puso de lado el pacto y al propio Dios. En varias ocasiones, el Señor lo llamó de regreso, lo invitó a sus brazos, lo buscó como a una manada perdida. Pero, el pueblo simplemente dijo: ¡No! La consecuencia era inevitable.
Un día, el poderoso ejército de Asiria llegó con toda su fuerza, derrotó a Israel, lo esclavizó y lo humilló. Sobraron dolor, vergüenza, sufrimiento; y el pueblo, dice el texto de hoy, se acordó de Dios. ¿En esa circunstancia? No era que Dios no lo oyese más -incluso, porque Dios siempre oye a su hijo-, pero, ¿tenía que esperar hasta ese momento? Tantas invitaciones, mensajes, llamados, ¡y nada! Pero, cuando el dolor, la tristeza y la vergüenza llegaron, Israel se acordó de Dios.
En la vida, existen opciones. Una de ellas es aceptar la protección divina cuando todo va bien, y la otra es buscar a Dios cuando todo va mal. En ambas, Dios te oye, te salva del dolor y te brinda la protección que necesitas; pero, ¿en qué situación piensas que es mejor buscarlo?
Antes de comenzar un nuevo día, repite: "Hoy oiré tu voz, mi Creador. Mis ojos estarán en ti, Santo de Israel".
FUENTE:
IASD - ACES
PLENITUD EN CRISTO
ALEJANDRO BULLON
IASD: PABLO - APOSTOL A LOS GENTILES - 01 de OCTUBRE DE 2011
Al principio, la joven iglesia afrontó una decidida oposición por parte del celoso Saulo de Tarso; pero su transformación, en respuesta al llamado de Dios, resultó en el desarrollo de un sólido ministerio a los gentiles.
1.-INTRODUCCION: LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA : Hechos 6:9-15 ( CB ) ; 9:1-9 ( CB ) ; 1 Samuel 16:7 ( CB ); Mateo 7:1 ( CB ); Hechos 11:19-21 ( CB ); 15:1-5 ( CB ).PARA MEMORIZAR:
"Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorifcaron a Dios, dicien do: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepenti miento para vida!" (Hech. 11:18).
NO ES DIFÍCIL entender a Saulo de Tarso (conocido como el apóstol Pablo después de su conversión), y por qué hizo lo que hizo. Como judío devoto, a quien se le había enseñado la importancia de la Ley y la redención política de Israel, que el Mesías tan esperado fuera ejecutado como un criminal era demasiado como para que él lo tolerara.
No sorprende que él estuviera convencido de que los seguidores de Jesús eran desleales a la Torá y estorbaban el plan de Dios para Israel.
Que se considerara que el Jesús crucifcado era el Mesías que se había levantado de los muertos era, para él, una apostasía total. No podía tolerar tal disparate ni a los que rehusaban abandonar esas ideas. Saulo estaba decidido a ser el agente de Dios para eliminar de Israel esas creencias. Por eso, aparece primero en las páginas de las Escrituras como un violento perseguidor de sus conciudadanos judíos que creían que Jesús era el Mesías.
Sin embargo, Dios tenía planes muy diferentes para Saulo: que este judío no solo predicara de Jesús como el Mesías, sino también ¡que lo hiciera entre los gentiles!
2.-PERSEGUIDOR DE CRISTIANOS
Saulo aparece primero en Hechos, participando en el apedreamiento de Esteban (Hech. 7:58); y luego en la gran persecución que se desató en Jerusalén (Hech. 8:1-5). Pedro, Esteban, Felipe y Pablo desempeñan un papel importante en el libro de los Hechos, por su participación en los eventos que llevaron a la difusión de la fe cristiana más allá del mundo judío. La predicación de Esteban y su martirio parecen haber tenido una profunda infuencia sobre Saulo de Tarso. Esteban mismo era un judío de habla griega, y uno de los siete diáconos (Hech. 6:3-6). Hechos cuenta que un grupo de judíos extranjeros vivía en Jerusalén (vers. 9) y entró en disputa con Esteban por su predicación de Jesús. Es posible, y hasta probable, que Saulo de Tarso participara de estos debates.
Lee Hechos 6:9 al 15. ( CB ) ¿Qué acusaciones hicieron contra Esteban? ¿Qué te recuerdan esas acusaciones? (Ver también Mat. 26:59-61 ( CB ) .)
La hostilidad hacia la predicación de Esteban parece consecuencia de dos cosas diferentes. Por un lado, Esteban provocó a sus adversarios al no asignarle gran importancia a la ley judía y al Templo, que eran centrales en el judaísmo, y símbolos básicos de la identidad religiosa y nacional. Pero, Esteban hizo más que meramente rebajar estos dos íconos: vigorosamente proclamaba que Jesús, el Mesías crucifcado y resucitado, era el real centro de la fe judía.
Entonces, no es de extrañar que el fariseo Saulo se enojara (Fil. 3:36). Su celo en contra de los primeros cristianos indica que pertenecía al ala estricta de los fariseos, lleno de fervor revolucionario. Saulo vio que las promesas proféticas del Reino de Dios no se habían cumplido todavía (Dan. 2; Zac. 8:23; Isa. 40-55), y probablemente creyó que su tarea era ayudar a Dios, purifcando a Israel de la corrupción religiosa, incluyendo la idea de que este Jesús fuera el Mesías.
Convencido de que tenía razón, Saulo estaba dispuesto a asesinar a aquellos que él pensaba que estaban equivocados. Aunque necesitamos celo y fervor por lo que creemos, ¿cómo podemos atemperar nuestro celo si pensamos que, a veces, nosotros podríamos estar equivocados?
3.-LA CONVERSIÓN DE SAULO
"Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón" (Hech. 9:5 ( CB ) ).
Aunque la persecución de Saulo a la iglesia comenzó en forma poco visible (mientras sostenía los mantos de los verdugos de Esteban), rápidamente se intensifcó (ver Hech. 8:1-3; 9:1, 2, 13, 14, 21; 22:3-5).
Varias de las palabras que usa Lucas para describir a Saulo lo pintan como alguien feroz, o un soldado saqueador inclinado a destruir a su adversario. La palabra traducida como "asolaba", por ejemplo, se usa en la traducción griega del Antiguo Testamento (Sal. 80:13) para describir la conducta destructora de un puerco montés o jabalí. La campaña de Saulo contra los cristianos era un plan deliberado para exterminar la fe cristiana.
Considera las tres descripciones de la conversión de Pablo (Hech. 9:1-18 ( CB ) ; 22:6-21 ( CB ); 26:12-19 ( CB )). ¿Qué lugar tuvo la gracia de Dios en esta experiencia? En otras palabras, ¿merecía Saulo la bondad que Dios le mostró?
La conversión de Saulo, desde una perspectiva humana, debió haber parecido imposible (de allí el escepticismo que muchos expresaron cuando escucharon hablar de él).
Lo único que Saulo merecía era un castigo, pero Dios extendió su gracia a este judío ferviente. Es importante notar, sin embargo, que la conversión de Saulo no sucedió en un vacío ni fue forzada.
Saulo no era un ateo. Era religioso, aunque muy equivocado en su comprensión de Dios. Las palabras de Jesús a Saulo, "Dura cosa te es dar coces contra el agujón" (Hech. 26:14), indican que el Espíritu Santo había estado convenciéndolo. En el mundo antiguo, un "aguijón" era un palo largo y aguzado usado para impulsar a los bueyes cuando se resistían a seguir arando. Saulo había resistido el impulso de Dios por algún tiempo, pero en su camino a Damasco tuvo un encuentro milagroso con Jesús, y Saulo eligió no seguir luchando.
Piensa en tu experiencia de conversión. Tal vez no fue tan dramá- tica como la de Pablo (la mayoría no lo es), pero ¿de qué manera similar recibiste la gracia de Dios? ¿Por qué es importante no olvi- dar nunca lo que Cristo nos ha dado?
4.-SAULO EN DAMASCO
En su encuentro con Jesús, Saulo quedó ciego. Luego se le ordenó ir a la casa de un hombre llamado Judas, y que esperara allí a otro hombre, llamado Ananías. Sin duda, la ceguera física de Saulo fue un poderoso recordativo de la mayor ceguera, espiritual, que lo condujo a perseguir a los seguidores de Jesús.
La aparición de Jesús en el camino a Damasco cambió todo. Saulo pensaba que lo que creía era la pura verdad, pero había estado totalmente equivocado. En lugar de trabajar para Dios, había estado actuando contra él. Saulo entró en Damasco como un hombre diferente del orgulloso y celoso fariseo que había salido de Jerusalén. En lugar de comer y beber, Saulo pasó sus primeros tres días en Damasco en ayuno y oración, refexionando en lo sucedido.
Lee Hechos 9:10 al 14. Imagínate lo que habrá pasado por la mente de Ananías: Saulo ya no era el perseguidor, sino un creyente en Jesús. También era Pablo, el apóstol elegido por Dios para llevar el evangelio al mundo gentil (ver Hech. 26:16-18 ( CB )).
No es extraño que Ananías estuviera confundido. Si la iglesia de Jerusalén vacilaba en aceptar a Pablo unos tres años después de su conversión (Hech. 9:26-30), uno puede imaginarse las preguntas y las preocupaciones de los creyentes en Damasco ¡solo unos días después del evento!
Nota, también, que Ananías recibió una visión en la que el Señor le daba las sorprendentes e inesperadas noticias acerca de Saulo de Tarso. Cualquier otra cosa no lo habría convencido de que era cierto lo que se le dijo de Saulo: que el enemigo de los creyentes judíos había llegado a ser, ahora, uno de ellos.
Saulo había salido de Jerusalén con la autoridad y la comisión de los principales sacerdotes de desarraigar la fe cristiana (Hech. 26:12). Sin embargo, Dios tenía una comisión muy diferente para Saulo, que descansaba sobre una autoridad mucho mayor. Saulo debía llevar el evangelio al mundo gentil, una idea que debió de haber sido aún más chocante para Ananías y los otros creyentes judíos que la misma conversión de Saulo.
Donde Saulo había pensado reducir la expansión de la fe cristiana, ahora Dios lo usaría a él para aumentarla, más allá de lo que los creyentes judíos hubieran podido imaginar.
Lee 1 Samuel 16:7 ( CB ), Mateo 7:1 ( CB ) y 1 Corintios 4:5 ( CB ). ¿Cuál es el mensaje de estos textos con respecto a por qué debemos ser cuidadosos en nuestra manera de ver las experiencias espirituales de otras personas? ¿Qué errores has cometido en tu juicio acerca de otros, y qué aprendiste de esos errores?
5.-EL EVANGELIO VA A LOS GENTILES
¿Dónde se estableció la primera iglesia gentil? ¿Por qué los creyentes fueron allí? (Hech. 11:19-21, 26 ( CB ) ). ¿Qué te recuerda esto de los tiempos del Antiguo Testamento? (Ver Dan. 1.( CB ) )
La persecución en Jerusalén después de la muerte de Esteban hizo que muchos creyentes judíos huyeran 450 km hacia el norte, a Antioquía. Como capital de la provincia romana de Siria, Antioquía estaba, en importancia, solo detrás de Roma y de Alejandría. Su población, estimada en 500.000 habitantes, era muy cosmopolita, por lo que era un lugar ideal para una iglesia gentil y una excelente base para la misión mundial de la iglesia primitiva.
¿Qué sucedió en Antioquía que llevó a Bernabé a visitar la ciudad, y a su posterior decisión de invitar a Pablo a unirse con él en esa ciudad? ¿Qué clase de cuadro se presenta de la iglesia allí? (Hech. 11:20-26 ( CB ) ).
Hacer una cronología de la vida de Pablo no es fácil, pero parece que pasaron unos cinco años entre su visita a Jerusalén después de su conversión (Hech. 9:26-30) y la invitación de Bernabé de ir a Antioquía. ¿Qué estuvo haciendo Pablo todos esos años? Es difícil estar seguro. Pero, si nos basamos en Gálatas 1:21, pudo haber predicado en las regiones de Siria y de Cilicia. Algunos han sugerido que en este tiempo pudo haber sido desheredado por su familia (Fil. 3:8 ( CB ) ) y haber sufrido diversas difcultades que él describe en 2 Corintios 11:23 al 28. La iglesia en Antioquía foreció bajo la conducción del Espíritu Santo. La descripción de Hechos 13:1 indica que la naturaleza cosmopolita de la ciudad pronto se refejó en la diversidad étnica y cultural de la iglesia (Bernabé era de Chipre; Lucio, de Cirene; Pablo, de Cilicia; Simón, tal vez del África). El Espíritu procuró llevar el evangelio a más gentiles usando a Antioquía como la base de las actividades misioneras de mayor alcance.
Lee de nuevo Hechos 11:19 al 26 ( CB ) . ¿Qué puedes aprender de la iglesia en Antioquía, una iglesia cultural y étnicamente muy varia- da, que podría ayudar a las iglesias actuales a imitar lo bueno que existía allá?
6.-UN CONFLICTO DENTRO DE LA IGLESIA
Nada humano es perfecto, y pronto hubo problemas en la nueva comunidad de fe. No todos estaban contentos con el ingreso de creyentes gentiles a la iglesia. No era por el concepto de una misión gentil, sino sobre cómo debían entrar los gentiles. Algunos sentían que solamente la fe en Jesús no era sufciente para que fueran cristianos; faltaba la circuncisión y la obediencia a la ley de Moisés para ser verdaderos cristianos. (La división entre judíos y gentiles se ve en Hechos 10:1 al 11:18, por la experiencia de Pedro con Cornelio y la reacción que siguió.) Las visitas que venían de Jerusalén, y supervisaron el trabajo de Felipe entre los samaritanos (Hech. 8:14) y la obra con los gentiles en Antioquía (Hech. 11:22), muestran las preocupaciones por la presencia de los no judíos en la comunidad cristiana. La reacción al bautismo de Cornelio, un soldado romano incircunciso, es un ejemplo del desacuerdo entre los primeros creyentes. La inclusión de un gentil como Cornelio pudo haber hecho sentir incómodos a algunos, pero el trabajo de Pablo de abrirles las puertas de la iglesia a los gentiles, solamente sobre la base de la fe en Jesús, resultó en que algunos intentaron socavar el ministerio de Pablo.
¿De qué manera ciertos creyentes de Judea trataron de contrarrestar la obra de Pablo entre los cristianos gentiles en Antioquía? Hech. 15:1-5 ( CB ) .
Aunque el Concilio de Jerusalén (Hech. 15) apoyó a Pablo en lo de la circuncisión, siguió la oposición a su ministerio. Siete años más tarde, durante la visita fnal de Pablo a Jerusalén, muchos todavía tenían sospechas del evangelio de Pablo: mientras visitaba el Templo, casi perdió la vida cuando los judíos del Asia exclamaron: "¡Varones israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar" (Hech. 21:28 ( CB ); ver también 21:20, 21 ( CB )).
Ponte en el lugar de estos creyentes judíos preocupados por la enseñanza de Pablo. ¿Por qué su preocupación y su oposición te nían cierto sentido? ¿Qué nos enseña esto acerca de cómo nues- tras ideas preconcebidas, culturales y aun religiosas, pueden des- carriarnos? ¿Cómo podemos aprender a protegernos de cometer los mismos errores, no importa cuán bien intencionados seamos?
7.-CONCLUSIONES
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Para las relaciones entre la conversión personal y la iglesia, lee "La autoridad de la iglesia", en Joyas de los testimonios, t. 1, pp. 391-397. Acerca de un mapa útil de la vida temprana de Pablo y comentarios sobre su conversión, ver el Comentario bíblico adventista, t. 6, pp. 225-233
"Pablo había sido conocido anteriormente como celoso defensor de la religión judía e incansable perseguidor de los seguidores de Jesús. Valeroso, independiente, perseverante, sus talentos y su preparación lo capacitaban para servir en casi cualquier cargo. Razonaba con extraordinaria claridad y, mediante sus aplastantes sarcasmos, podía poner a un oponente en situación nada envidiable. Y ahora los judíos veían a ese joven de posibilidades extraordinarias unido a los que anteriormente había perseguido, y predicando sin temor en el nombre de Jesús.
"Un general muerto en la batalla es una pérdida para un ejército, pero su muerte no da fuerza adicional al enemigo. Mas, cuando un hombre prominente se une al adversario, no solamente se pierden sus servicios, sino también aquellos a quienes él se une obtienen una ventaja decisiva. Saulo de Tarso, en el camino a Damasco, podría fácilmente haber sido muerto por el Señor, y se hubiera restado mucha fuerza al poder perseguidor. Pero Dios, en su providencia, no solo le perdonó la vida, también que lo convirtió, transfriendo así un campeón del bando del enemigo al bando de Cristo. Como elocuente orador y crítico estricto, Pablo, con su frme propósito y denodado valor, poseía precisamente las cualidades que se necesitaban en la iglesia primitiva" (HAp 102, 103).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
¿Qué lección podemos aprender del hecho de que algunos de los más severos adversarios de Pablo eran otros judíos que creían en Jesús?
¿Cómo puedes mantenerte frme en asuntos de principios religiosos y, al mismo tiempo, asegurarte de que no estás peleando contra Dios?
Resumen: El encuentro de Saulo con el Jesús resucitado en el camino a Damasco fue el momento de defnición en su vida y en la historia de la iglesia primitiva. Dios cambió al anterior perseguidor de la iglesia y lo convirtió en apóstol, para llevar el evangelio al mundo gentil. La inclusión de los gentiles solamente por la fe, que logró Pablo, demostró ser un concepto difícil para algunos dentro de la iglesia: un poderoso ejemplo de cómo los preconceptos y los prejuicios pueden estorbar nuestra misión.
FUENTE:
CONCYTEC: Concurso Nacional de Becas de Posgrado en Universidades Peruanas - Cierre de Convocatoria - JUEVES 20 DE OCTUBRE DE 2011
Hacemos de su conocimiento que el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica - CONCYTEC, en cumplimiento de su función promotora del desarrollo científico y tecnológico del país anuncia la convocatoria al Concurso Nacional de Becas de Posgrado en Universidades Peruanas correspondiente al año académico 2011-II. Para este año 2011, la convocatoria será únicamente de becas de doctorado.
Cierre de Convocatoria : JUEVES 20 DE OCTUBRE DE 2011
CONSULTAS: el Fondo Nacional de Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación Tecnológica será el único facultado para responder dudas, aclaraciones e interpretaciones que los concursantes formulen respecto al Concurso.
Dr. Carlos Javier Solano Salinas
Teléfono: 225-1150 anexo 1300
Correo Electrónico: jsolano@concytec.gob.pe
Teléfono: 225-1150 anexo 1300
Correo Electrónico: jsolano@concytec.gob.pe
Gines Marcelo
Teléfono: 225-1150 anexo 1305
Correo Electrónico: gmarcelo@concytec.gob.pe
Ángel Hinostroza
Teléfono: 225-1150 anexo 1305
Correo Electrónico: ahinostroza@concytec.gob.pe
Teléfono: 225-1150 anexo 1305
Correo Electrónico: gmarcelo@concytec.gob.pe
Ángel Hinostroza
Teléfono: 225-1150 anexo 1305
Correo Electrónico: ahinostroza@concytec.gob.pe
Documentos para la postulación en:
FUENTE:
Responsable Área de Información
DSIC-CONCYTEC
Av. El Aire 485, San Borja - Lima 41
Telf. : (51-1) 2251150 anexo 1404
Email: irecavarren@concytec.gob.pe
Revistas CSIC - GyA: Grasas y Aceites - Vol 62, No 4 (2011)
Grasas y Aceites acaba de publicar su último número en:
http://grasasyaceites.revistas.csic.es/index.php/grasasyaceites
A continuación le mostramos la tabla de contenidos. Puede visitar nuestro sitio web para consultar los artículos que sean de su interés.
Edición Electrónica Revistas CSIC - GyA
editor.revistas@csic.es
grasasyaceites@ig.csic.es
Grasas y Aceites
Vol 62, No 4 (2011)
Sumario
http://grasasyaceites.revistas.csic.es/index.php/grasasyaceites/issue/view/102
FUENTE:
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FUENTE:
UNMSM - CONIDA: Curso-taller Internacional de Interferometría Radar - 24 al 28 de Octubre de 2011
Curso-taller Internacional de Interferometría Radar
24 al 28 de Octubre de 2011
Expositores: R. Anisen y M. Caro (Delft University of Technology, de Holanda).
Organizan:
• Laboratorio de Física de Eventos Naturales, de Facultad de Ciencias Físicas de UNMSM.
• Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA).
• Laboratorio de Física de Eventos Naturales, de Facultad de Ciencias Físicas de UNMSM.
• Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA).
Dr. Leonidas Ocola - locolaa@gmail.com
Lic. Carlos Eche - jocarelle@gmail.com
Descargar:
Tríptico
Tríptico
FUENTE:
CANLA: Deshielo del Ártico atiza Ambiciones Económicas - PAMELA BERMUDEZ - 27 de Septiembre 2011
Las rutas de navegación se están abriendo en el derretido océano Ártico, el primer paso para explotar los recursos de la región boreal. La posibilidad de explotar los otrora inaccesibles recursos naturales del océano Ártico se vuelve más tangible con el deshielo del Polo Norte, para escándalo de los científicos europeos. IPS 26 de septiembre de 2011.
Recientes observaciones del AWI y de la Universidad de Bremen confirman que el deshielo del océano Ártico medido desde hace cinco años fue especialmente grave en este verano boreal.
El calentamiento del Polo Norte fue tan pronunciado que, tanto el pasaje del Noroeste, en el septentrional territorio canadiense de Nunavut, como la ruta del Mar del Norte, a lo largo de Siberia, están libres de hielo.
"Lo particular del verano de 2011 es que incluso el canal de Parry (en Nunavut) está abierto y casi sin hielo", dijo a Tierramérica el científico Georg Heygster, del Instituto de Física Ambiental de la alemana Universidad de Bremen, que generó mapas de las capas de hielo usando datos del satélite Aqua, de la agencia espacial estadounidense.
"La capa de hielo se derrite a tal velocidad en los márgenes, que permite que los rayos solares calienten el agua que está debajo, lo que acelera el deshielo de más témpanos", explicó a Tierramérica el físico oceanógrafo Rüdiger Gerdes, Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina (AWI, por sus siglas en alemán), con sede en la noroccidental ciudad costera de Bremerhaven.
"Esta situación no nos sorprende, pues corresponde a la tendencia observada desde 2007", agregó. "Pero es grave, pues no solo se está reduciendo la extensión de las capas de hielo, sino también su espesor", agregó.
"Estas circunstancias crean nuevas oportunidades de uso económico del Ártico", como la pesca, el transporte y las industrias extractivas, sobre todo de gas y petróleo, sostuvo Gerdes.
Y esos intereses económicos ya se hacen sentir. Entre julio y septiembre pasaron por el Ártico tres enormes cargueros.
El Sanko Odyssey, el navío más grande que transitó esa ruta, transportaba 68.000 toneladas de mineral de hierro. El buque tanque Wladimir Tichonow necesitó apenas siete días y medio para atravesar el estrecho de Bering desde la isla Nueva Zembla, y con esa velocidad superó el récord de otro barco similar, el STI Heritage, que en julio había recorrido casi el mismo trayecto en ocho días.
Según datos de las autoridades rusas de transporte marítimo, unos 20 navíos han utilizado la misma ruta este año.
Para evaluar las consecuencias ambientales de tales actividades, Gerdes, Heygster y una treintena de investigadores de nueve países europeos crearon un grupo de trabajo que se reunió por primera vez el 5 de este mes en Bremen.
En Access, acrónimo de Arctic Climate Change, Economy and Society (cambio climático, economía y sociedad del Ártico), Gerdes y sus colegas buscan respuestas a tres preguntas: ¿Cómo se desarrollarán el transporte, el turismo, la pesca y la explotación mineral en el océano Ártico en el futuro inmediato? ¿Qué riesgos para la naturaleza y la humanidad puede entrañar este desarrollo? ¿Y cuáles son las reglas necesarias para reducir esos riesgos?
Además del AWI, están asociados a Access el alemán Instituto Kiel para la Economía Mundial, el Centro Aeroespacial Alemán y la francesa Universidad Pierre y Marie Curie. Existen también vínculos de trabajo con el intergubernamental Consejo Ártico y con el Centro del Ártico de la finlandesa Universidad de Lapland.
"Nuestra preocupación principal es reglamentar las actividades económicas posibles en el Ártico y ofrecer opciones de política en la región a los gobiernos europeos", dijo a Tierramérica la portavoz de la Universidad Pierre y Marie Curie, Claire de Thoisy-Méchin.
"El cambio climático en el Ártico va a tener graves impactos en los ecosistemas marinos y en las actividades humanas. En nuestro trabajo, vamos a poner particular atención en la sostenibilidad ambiental de tales actividades, en estrecha cooperación con los pueblos indígenas locales", advirtió.
Pero armadores y otros actores del transporte marítimo indican que para que el paso del Noroeste y la ruta del Mar del Norte sean efectivamente utilizables, se necesitará una fuerte inversión en infraestructura, como puertos y estaciones de combustible y avituallamiento, a lo largo de casi 6.000 kilómetros.
Además, a pesar del continuo deshielo, las circunstancias actuales son todavía impredecibles. Por ejemplo, en su reciente pasaje por el Ártico, el Sanko Odissey estuvo acompañado por un rompehielos atómico ruso.
"El problema principal para el transporte marítimo en esa zona boreal son los témpanos a la deriva, que pueden provocar una enorme concentración de hielo casual que incluso un barco tan grande como el Sanko Odissey no pueda remover", dijo Gerdes.
Pero la tendencia del derretimiento es clara. Es casi seguro que no habrá hielo veraniego en el Ártico en 2029, estiman los científicos.
Para Gerdes, el actual deshielo también está influenciado por la llamada "oscilación multidecadal atlántica", un fenómeno cuya existencia es materia de controversia científica y que, según sus defensores, se caracteriza por un cambio periódico de las temperaturas de las aguas superficiales del Atlántico Norte. "Estamos pasando una fase caliente de esta oscilación", advirtió.
FUENTE:
jueves 29 de septiembre de 2011
CIIFEN: Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño - BOLETIN DEL OCEANO - SEPTIEMBRE 2011
El CIIFEN se complace en remitirles el Boletín del Océano Septiembre 2011
Este servicio de información está dirigido a la comunidad vinculada con las actividades económicas marino costeras tales como: la pesca, el turismo, transporte marítimo, manejo costero y ambiental de Centro y Sudamérica y a quienes observan cuidadosamente el océano para sus predicciones climáticas en el Pacífico Oriental. El objetivo de este boletín es proveer a los usuarios elementos sólidos, oportunos y científicamente sustentados en datos provistos por Agencias relevantes alrededor del mundo, para orientar la toma de decisiones, planificación sectorial y contribuir con el desarrollo sostenible de los países de la región.
Próxima actualización: 21 de Octubre del 2011
Con el afán de mejorar los servicios de información climática del CIIFEN y extenderlos a la mayoría de usuarios en Latinoamérica y el mundo, los invitamos a visitar y difundir nuestra página en Facebook.
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